icon

COVID-19: Estas son las diferentes tecnologías de las vacunas en carrera

Actualmente hay 214 vacunas desarrollándose y, de ellas, 11 se están en la fase III de ensayos clínicos. En este grupo se encuentran las de Moderna, Sputnik V y Pfizer que anunciaron resultados optimistas la semana pasada. 

Las vacunas salvan alrededor de 2 y 3 millones de vidas de enfermedades como el sarampión, la poliomielitis, la difteria, el tétanos, la tos ferina, la neumonia y la diarrea por rotavirus.

La semana pasada Pfizer anunció que su vacuna demostró un 90% de eficacia en ensayos preliminares. Los mismo sucedió días después con Sputnik V con un 92% y luego Moderna con el 94,5%. 


Sin embargo los porcentajes de cada una no fueron establecidos con base en la misma cantidad de población analizada, y los resultados aun no han sido publicados ni revisados por otros científicos independientes. 

Pero además hay cerca de 200 vacunas más en desarrollo alrededor del mundo, en la etapa III hay 11:
- AstraZeneca - Oxford (Reino Unido)
- Sinovac (China)
- Sinopharm (China) tiene dos proyectos
- Pfizer - BioNTech (Alemania y Estados Unidos)
- CanSino (China)
- Sputnik V (Rusia)
- Janssen (Estados Unidos)
- Novavax (Estados Unidos)
- Moderna (Estados Unidos)
- Covaxine (India).

En todos los casos, el objetivo es crear un fármaco que ayude al organismo a desarrollar inmunidad contra el virus aunque sin contraer la COVID-19. Para tal fin se requiere que los linfocitos T (atacan células infectadas) y los linfocitos B (producen anticuerpos) generen una memoria del patógeno que luego ayudará a prevenir la infección. 

Para lograr tal fin existen diferentes vías, virus inactivado o atenuado, proteínas que imitan el virus o virus genéticamente modificados que no producen la enfermedad pero sí la respuesta inmune. 

Según los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos hay 3 tipos principales de vacunas: 

1) Vacunas mRNA o RNA mensajero: contienen material del virus que instruye a las células del cuerpo a crear una proteína inocua que es exclusiva del virus. Una vez que las células aprenden esto, destruyen el material genético de la vacuna. El organismo reconoce que esa proteína es un agente invasor y crea linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir la COVID-19 en el futuro. Este es la tecnología usada por Pfizer y Moderna y actualmente no existe ninguna vacuna disponible que disponga de este novedoso mecanismo. 

2) Vacunas de subunidades proteicas: incluyen porciones inocuas de proteínas pero no el virus completo. Luego de recibir la vacuna el sistema inmunitario reconoce que las proteínas son ajenas y crean linfocitos T y anticuerpos. Esta producción protege ante una infección futura. Aquí por ejemplo entran las vacunas del Virus del Papiloma Humano o la Hepatitis B. Respecto a la COVID, en esta línea está la vacuna de Novavax.

3) Vacunas de vectores virales: es una versión debilitada y diferente al virus vivo pero con material genético del patógeno que causa COVID-19. Como los dos casos anteriores, una vez que este vector viral está en el cuerpo, se instruye a las células para que produzcan una proteína exclusiva del virus pandémico. Así se despierta la respuesta y se crean linfocitos T y linfocitos B. En esta clasificación entran las de Oxford - AstraZeneca, Sputnik V, Janssen, CanSino Biological de China.