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No es la B12 sino la deficiencia de yodo lo que preocupa en veganos, ¿Cómo obtenerlo?

De acuerdo a una investigación alemana, un tercio de los veganos estudiados marcaron niveles más bajos de los recomendados por la OMS. De todas formas, la falta de este elemento es frecuente en la población general. 

Una investigación alemana no encontró diferencias entre veganos y no veganos en cuanto a vitamina B12, vitamina D y hierro. Pero sí demostraron que un tercio de los veganos estaban por debajo de los niveles de yodo recomendados por la OMS.

Tradicionalmente se ha asociado a los veganos con la deficiencia de vitamina B12, ya que el nutriente se obtiene más fácilmente de productos derivados de animales y esta dieta solo se conforma con alimentos vegetales.


Pero una reciente investigación demostró que la preocupación no debería estar situada allí, sino en el yodo. Este elemento es primordial para que células humanas transformen los alimentos en energía, para la tiroides y para la producción de ciertas hormonas que posibilitan que el cerebro, corazón, músculos y otros órganos funcionen como deben.

Su déficit es más común en mujeres que en varones y puede desencadenar enfermedades como el bocio, cretinismo y el hipotiroidismo. Aunque es más frecuente en veganos, según la Asociación Americana de Tiroides el 40% de la población mundial tiene bajos niveles de yodo.


La investigación
Bajo el título "Los riesgos y beneficios de una dieta vegana" el Departamento de Seguridad Alimentaria de Alemania investigó la relación entre la ingesta dietética, los parámetros de laboratorio, el estado de las vitaminas y el estado de los oligoelementos (por ejemplo, yodo).

Las pruebas las realizaron en 36 participantes veganos y 36 con una dieta omnívora, divididos equitativamente entre mujeres y varones de entre 30 y 60 años.

Sorpresivamente, los resultados no arrojaron diferencias en los biomarcadores de vitamina B12, vitamina D o del hierro. Posiblemente, esto se deba a la alta tasa de suplementación, según explican en el informe

Sin embargo, sí demostraron diferencias sustanciales en los niveles de yodo ya que un tercio de los veganos estaban por debajo de lo recomendado por la OMS.

Para los científicos, los hallazgos implican la urgencia de asegurar una ingesta adecuada del elemento en la población, especialmente entre las personas que no consumen derivados de animales.


¿Cómo obtener el yodo suficiente?
Para las personas que consumen alimentos derivados de animales las opciones son: quesos, pescados de mar, leche de vaca, huevos y yogur. 

Para los veganos algunas de las fuentes pueden ser:
  • Algunos tipos de panes fortalecidos
  • Sal de mesa yodada
  • Algas marinas (incluyendo la de tipo kelp, dulse y nori)
  • Leche de soja
  • Salsa de soya 
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  • No obstante, la OMS recomienda la suplementación dietética a largo plazo con sal yodada, de menos de 5 gramos al día (equivalente a 1 cucharadita de sal por día) que contiene aproximadamente 400 microgramos de yodo.

Necesidades
El cuerpo humano no tiene la capacidad de producir por sí mismo yodo y tampoco no lo almacena. Por eso, es imprescindible incorporarlo a través de los alimentos.

> Niños de 1 a 8 años: 90 microgramos
> Niños de 9 a 13 años: 120 microgramos
> Adolescentes y adultos: 150 microgramos
> Embarazadas: 220 microgramos
> Mujeres lactantes: 290 microgramos