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Cómo diferenciar COVID persistente de posibles secuelas de la enfermedad

Todavía no hay definiciones exactas que marquen criterios fácilmente identificables debido a que la enfermedad es nueva. Además, las pruebas más comunes de SARS-CoV-2 tampoco distinguen ambas situaciones.

La definición de coronavirus persistente aún está en construcción, pero a grandes rasgos es la fluctuación de síntomas que no disminuyen con el tiempo. Por su parte las secuelas más frecuentes son: fatiga, tos y falta de aire.

Para la revista científica British Medical Journal el coronavirus persistente se denomina (en inglés) "long COVID" y consiste en un estado de síntomas que duran más de lo esperado, es decir, después de los 10 a 14 días.


Asimismo, para la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) el cuadro también se trata de síntomas que se mantienen a pesar de haber atravesado la fase aguda de la infección de SARS-CoV-2.

Estos síntomas pueden ser cualquiera de los ya conocidos: fiebretos secacansanciodolor de gargantadiarreaconjuntivitisdolor de cabezapérdida del sentido del olfato o del gustoerupciones cutáneas, entre otros menos frecuentes.

Lo que sucede en estos casos es que cualquiera de los malestares presentados permanecen con la misma intensidad o incluso mayor a pesar del paso del tiempo. Además pueden aparecer otros nuevos

En definitiva, según lo que se sabe hasta el momento, la característica distintiva del COVID persistente es la fluctuación de síntomas. 

Sin embargo, no entran en este diagnóstico los casos en los que los signos van disminuyendo de gravedad y variedad. Aquí se consideran secuelas, que son las consecuencias de lesiones permanentes o que eventualmente terminarán de recuperarse. 

La complejidad de la diferenciación aparece en el método de detección, ya que la PCR no necesariamente distingue coronavirus persistente de secuelas. La forma de identificar uno u otro es por el cuadro clínico que evaluará el médico. 

A grandes rasgos si el paciente tiene síntomas con la misma intensidad, o mayor (como la propia palabra sintomático lo indica), aun se lo considera con la infección. 

Pero si los signos son manifestaciones propias de las lesiones pulmonares o de otros órganos, se trata de secuelas. Dentro de estas últimas las más comunes son la tos, el cansancio y la falta de aire.