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Punto para veganos: la dieta plant-based promete la microbiota intestinal más sana

Una nueva investigación demostró los efectos beneficiosos de adoptar una alimentación vegana por 16 semanas. Los resultados confirman estudios previos que caracterizan a la fibra como la clave.

En la microbiota intestinal habitan cien billones de bacterias que componen una comunidad viva. Actualmente es considerada como un “nuevo órgano” cuyas funciones específicas son claves en el mantenimiento de la salud humana.

Científicos y médicos corroboran año tras año la relación estrecha que existe entre la microbiota y la salud general de las personas. Su desequilibrio está relacionado a enfermedades como colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, aterosclerosis, diabetes tipo 2, cáncer, Alzheimer, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, el trastorno del espectro autista, entre múltiples más.


Resulta que la microbiota, o también llamado microbioma, es un universo de microrganismos heterogéneos que habitan en el colon y cumplen todo tipo de funciones. La más simple es su rol en la digestión de alimentos. 

Básicamente es más beneficiosa para la persona a mayor diversidad y cantidad de bacterias, virus y hongos tenga. Para lograr este objetivo, la dieta es una de las claves. 

En este sentido, hace varios años la ciencia demuestra que la fibra presente únicamente en productos derivados de plantas (verduras, frutas, semillas, legumbres) fortalece la microbiota. Mientras que otros, como los refinados y las carnes, la debilitan.

Una nueva investigación divulgada por El Confidencial, concluyó que una dieta vegana adoptada por 16 semanas aumenta la cantidad de microorganismos y, en efecto, mejora en peso, la composición corporal y los niveles de azúcar en sangre.

La autora principal, Hana Kahleova (del Comité de Médicos para Medicina Responsable de Washington, Estados Unidos) explicó que "el cambio principal en la composición del microbioma intestinal se debió a un mayor contenido relativo de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta que se alimentan de fibra. Por lo tanto, el alto contenido de fibra dietética parece ser esencial para los cambios observados en nuestro estudio".

El estudio consistió en analizar a dos grupos de personas por 16 semanas, unos con dieta vegana y otros sin. Al finalizar el período midieron el equilibrio intestinal, la sensibilidad a la insulina y otros indicadores de composición corporal.

En efecto, el primer conjunto de participantes aumentó la presencia bacteriana, disminuyó la grasa corporal y aumentó la sensibilidad a la insulina.