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Francisco quita la gestión de activos financieros a la Secretaría de Estado vaticana

Tras el escándalo de la dudosa venta de una propiedad en Sloane Avenue, Londres -hecho sobre el que continúan las investigaciones en el Vaticano- el papa Francisco decidió quitarle a la Secretaría de Estado la gestión financiera y ordenó que transfiera los fondos bajo la Administración de los Activos de la Sede Apostolica (Apsa), sugiriéndole "salir de la inversión londinense lo antes posible". Pionero en denunciar la existencia de un fondo descontrolado administrado de manera independiente por la Secretaría de Estado fue, hace años, el cardenal George Pell, entonces prefecto de la Secretaría de Economía. Queda cada día más en evidencia que las acusaciones que llevaron a prisión a Pell fueron parte de una puja interna del Vaticano por la administración financiera que Pell debía poner en orden.

Monseñor George Pell recibe otra reivindicación de parte del papa Francisco. Con un plazo máximo de 3 meses, la Secretaría de Estado vaticana debe desprenderse de toda gestión de dinero, y esta transferencia de activos será gestionada por una "Comisión de paso y control", integrada por el Suplente de la Secretaría de Estado, monseñor Edgar Peña Parra; el presidente de APSA, monseñor Nunzio Galantino; y el Prefecto de la Secretaría de Economía, el jesuita Juan Antonio Guerrero. La medida es parte de la centralización más general de las inversiones del Vaticano bajo la APSA.

El Papa Francisco le ha dado a la Secretaría de Estado del Vaticano 3 meses para transferir todas sus tenencias financieras a otra oficina del Vaticano luego de su gestión fallida de cientos de millones de euros en donaciones e inversiones que ahora son objeto de una investigación por corrupción.

El resultado es esencialmente el que buscaba hace años el cardenal George Pell, quien se enfrentó a la Secretaría de Estado por sus reformas financieras y sus esfuerzos por arrebatar el control de los fondos extraoficiales del departamento. En 2014 se jactó de que había “descubierto” cientos de millones de euros que estaban “escondidos en cuentas seccionales particulares y no aparecían en el balance”, una referencia a la cartera de activos interna de la Secretaría de Estado.

Ahora, Francisco convocó al secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, a su adjunto, y a los principales funcionarios de finanzas del Vaticano a una reunión y les dio un plazo de 3 meses para completar la transferencia de activos, dijo el portavoz del Vaticano Matteo Bruni.

La compra de la propiedad londinense con fondos de la Secretaría de Estado se inició, a través de una red de financieros y consultores, en el momento en que Angelo Becciu era Sustituto de Asuntos Generales, en 2013. Entre los interlocutores vaticanos es clave el fondo de inversión Centurión del financiero Enrico Crasso. 

Años después, en 2018, su sucesor Edgar Peña Parra, sospechando estafas, intentó concretar la compra involucrando al IOR, el "banco del Vaticano", que presentó una denuncia ante la oficina del Auditor General y el Poder Judicial del Vaticano. La investigación, aún en curso, ya ha llevado a la exoneración de varios funcionarios del Vaticano. 

En el contexto de la investigación fue que el Papa exigió que Becciu, ya cardenal, renunciara como prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y renunciara también a los derechos adscriptos al cardenalato. La historia "opaca" del edificio de Sloane Avenue (según describió el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin) destacó un uso inadecuado de los fondos de la Secretaría de Estado.

La Secretaría de Estado / Becciu gestionaron 2 fondos de forma autónoma, el Peniques de San Pedro (equivalente al 6% del presupuesto total del Vaticano) y otro que fue creado por Pablo VI para gestionar cualquier emergencias, equivalente al 3% del presupuesto total.  

Tomando nota de esta problemática situación, el Papa escribió una carta al cardenal Parolin, el 25/08, en la que ordena la transferencia de la gestión administrativa de los fondos de la Secretaría de Estado a APSA y encomienda su control a la Secretaría de Economía, el superministerio que ya supervisa las finanzas de los otros dicasterios del Vaticano. En definitiva, se le quita a la Secretaría de Estado un honor que ha resultado ser una carga a lo largo del tiempo, capaz de dañar la reputación de todo el Vaticano.

Transferir activos

En la carta publicada hoy, el Papa establece que la Secretaría de Estado "traspasará a APSA la gestión y administración de todos los fondos financieros y activos inmobiliarios, que en todo caso mantendrán su finalidad actual". Merecen especial atención las inversiones realizadas en Londres y el fondo Centurion, del que es necesario salir cuanto antes, o al menos disponer de él de forma que se eliminen todos los riesgos reputacionales ».

De manera más general, "en el contexto de la reforma de la Curia", escribe Francisco, "he reflexionado y rezado por la oportunidad de dar un impulso que permita una organización cada vez mejor de las actividades económicas y financieras, continuando en la línea de gestión que es, según los deseos de todos, más evangélicos". 

Francisco define como "de suma importancia" que la misión de cada entidad económica y financiera esté claramente definida "para evitar superposiciones, fragmentaciones o duplicaciones innecesarias y perjudiciales". 

La carta explica que "la Secretaría de Estado es sin duda el Dicasterio que más cercana y directamente apoya la acción" del Papa "en su misión, representando un punto de referencia esencial en la vida de la Curia y de los Departamentos que la conforman. parte. Sin embargo, no parece necesario ni apropiado que la Secretaría de Estado realice todas las funciones que ya están atribuidas a otros Dicasterios. Por tanto, es preferible que el principio de subsidiariedad se aplique también en materia económica y financiera, sin perjuicio de la función específica de la Secretaría de Estado y de la indispensable tarea que desempeña". 

En este sentido, el Papa establece que "todos los fondos que hasta ahora han sido administrados por la Secretaría de Estado se incorporen al presupuesto consolidado de la Santa Sede" y que en materia económica y financiera la Secretaría de Estado opera "mediante un presupuesto aprobado por los mecanismos habituales, con trámites propios exigidos a cualquier Dicasterio, salvo en lo que se trate de materias reservadas y sujetas al secreto, aprobadas por la Comisión designada al efecto ”. 

3 meses de plazo

La Secretaría de Estado, en materia de fiscalización económica y financiera "no tendrá ninguna responsabilidad sobre la vigilancia y control de ningún órgano de la Santa Sede, ni de los vinculados a ella". Teniendo en cuenta que "la Secretaría de Estado no tendrá que administrar ni gestionar bienes, será conveniente que redefina su propia Oficina Administrativa, o valore la necesidad de su existencia".

Como prueba de que los actuales líderes de la Secretaría de Estado conservan la confianza del Papa, Francisco involucró tanto al cardenal Parolin como a monseñor Peña Parra en esta innovación. 

Para dar cumplimiento a lo dispuesto en la carta de fines de agosto, el Pontífice argentino, según el director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni, presidió una reunión el miércoles 04/11 a la que asistieron el Secretario de Estado, el Suplente y también el Secretario General de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, monseñor Fernando Vergez, el presidente de Apsa, Galantino; el prefecto de la Secretaría de Economía, Guerrero. En el mismo encuentro -dijo Bruni- el Papa puso en marcha la "Comisión de paso y control", que entra en funcionamiento con efecto inmediato, para completar, en los próximos 3 meses, las disposiciones de la carta al Secretario de Estado".

"Lo que se está haciendo ahora va en la dirección correcta y está demostrando que funcionan correctamente los procedimientos que estamos implementando", dijo Galantino. "Me refiero a la publicación del Código de Adquisiciones, al establecimiento de la Comisión de Asuntos Confidenciales (que deberá establecer caso por caso qué actos de carácter económico deben ser confidenciales), los procedimientos de administración extraordinaria, la centralización de inversiones y la definición de procedimientos claros, que permiten la trazabilidad, transparencia y controles. Este proceso de racionalización también involucra a la Secretaría de Estado, que está sujeta, como todos los departamentos, a controles. El camino es largo pero, con la ayuda del Señor y por el bien de la Iglesia, creemos que podemos hacerlo".