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El gobernador de Río de Janeiro es expulsado de la residencia oficial

El Tribunal Especial Mixto (TEM) formado por 5 jueces y 5 diputados del estado de Río de Janeiro, aceptó este jueves (5/11), la apertura del proceso de acusación contra el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel (PSC), quien así será sometido a un impeachment o juicio político. Fuera del cargo desde agosto por decisión de la Corte Suprema de Justicia (STJ), Witzel y su familia ahora tendrán que abandonar el Palacio Laranjeiras, la sede del gobierno estatal.

Wilson Witzel no ha conseguido detener el impeachement.

Wilson José Witzel es doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad Federal Fluminense (UFF), tiene una maestría en Derecho Civil y es profesor de Derecho Penal por más de 20 años, exjuez federal y miembro del Partido Social Cristiano de Brasil. 

El jefe del Partido Social Cristiano hoy día es Everaldo Pereira, y Jair Bolsonaro ganó una banca para diputado federal por el PSC en su momento.

Aparecen en el PSC, entre otros, Eduardo Bolsonaro; en São Paulo, su presidente y diputado estatal es Gilberto Nascimento; en Bahia, el diputado federal y cantante evangélico Irmão Lázaro.

Es considerado un partido de ideología de centro-derecha, y Witzel llegó al poder con un discurso contra la corrupción y la "limpieza política".

En 2018, Flávio Bolsonaro, candidato a senador, articuló la alianza para que Witzel utilizase el apellido de su familia en la campaña para gobernador del estado de Río, aunque su padre no apoyó públicamente al candidato a gobernador. 

Pero al exjuez le permitió alcanzar la 2da. vuelta con el 41% de los votos, el doble que el otro candidato, el exalcalde de la ciudad de Río de Janeiro, Eduardo Paes.

Pero Witzel perdió la cabeza y el propio Bolsonaro se alejó de él.

En una conversación sobre la investigación del asesinato de la concejala Marielle Franco y su chófer, Anderson Silva, Witzel le habría dicho a Bolsonaro que la investigación había ido a parar al Tribunal Supremo porque el portero de la urbanización donde vivía Franco habría citado su nombre. 

El asunto aún no había trascendido a la prensa y Witzel utilizó la información con fines políticos como forma de presión velada contra el Presidente. 

Bolsonaro acusó a Witzel de manipular a la Policía Civil de Río de Janeiro. “Ahora que las elecciones han terminado, se le ha metido en la cabeza que quiere ser Presidente”, se quejó. “Pero también se le ha metido en la cabeza que quiere destruir la reputación de la familia Bolsonaro”, acusó. 

El portero terminó cambiando su versión y la vida siguió su curso. Pero Witzel perdió el único apoyo posible.

Con Witzel, creció el poder de las llamadas 'milicias', que son parapoliciales en las favelas.

Durante la gestión de la pandemia, ocurrió la Operación Placebo: su Gobierno fue acusado de presuntos desvíos de dinero en contratos del área de la salud, incluida la sobrefacturación en la compra de respiradores. 

La Justicia sospecha que existe un amplio sistema de corrupción que también involucraría a miembros del Legislativo y del Poder Judicial, e inclusive al bufete de la primera dama, Helena Witzel.

Furioso, el gobernador negó todos los cargos, llamó “sinvergüenza” a ex colaboradores, dijo que la investigación estaba motivada por un “asunto personal” y sugirió que se investigara la posible influencia de la familia Bolsonaro en las acusaciones. 

“El presidente Bolsonaro ya ha dicho que quiere Río y me ha acusado de perseguir a su familia”, dijo. “¿Molesto cuando mando detener a los milicianos?”, preguntó. 

También planteó la hipótesis de que su suspensión beneficiará la investigación sobre el supuesto sistema de desvío de dinero del senador Flávio Bolsonaro, hoy día investigado. 

Witzel también acusó a la subfiscal Lindora Araújo de perseguir a otros gobernadores. 

En mayo, 7 Gobiernos estatales fueron blanco de la Operación Placebo. 

El día antes de la operación contra Witzel, la diputada bolsonarista Carla Zambelli avanzó en una entrevista que se llevarían a cabo operaciones policiales contra los gobernadores.

El exjuez y exinfante de Marina tiene que aguantar el regocijo de Bolsonaro con su desgracia. 

Al salir del Palacio del Planalto, el Presidente se burló: “Río está que arde”.

Witzel fue suspendido en el cargo. Ahora, la aprobación para la continuidad del proceso se decidió por 6 votos contra 0. 

Desde la publicación de la sentencia, Wilson tiene 20 días para defenderse. 

Luego, se programarán nuevas sesiones para la presentación de pruebas y el testimonio de testigos. 

Para que el gobernador sea destituido definitivamente se requieren dos tercios de los votos de los miembros del tribunal. 

Witzel está acusado de participar en un esquema de corrupción en la atención médica, que involucra desvíos de los contratos de emergencia firmados en medio de acciones para combatir la pandemia del covid-19. 

La investigación es realizada por el Ministerio Público Federal (MPF) y el Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro (MP-RJ).