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Estados Unidos se despide de la esperanza global contra el cambio climático

En medio de la tensión política y la incertidumbre por el nuevo presidente del país, la postura de Trump respecto a la crisis ambiental se ratifica. 

El Acuerdo de París fue el primer comrpomiso universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático firmado en diciembre de 2015. Incluye a 196 Estados Parte entre los que figura Argentina y, desde hoy, ya no más Estados Unidos.

En un miércoles de dudas pululantes e incertidumbre acerca del futuro de Estados Unidos, una certeza se oficializa. El país sale finalmente del Acuerdo de París solicitado hace un año a Naciones Unidas. 


Pero la noticia no sorprende, sino que concreta la intención de Donald Trump que comenzó a informar en 2017. El mandatario ha burlado sistemáticamente las medidas de reducción de emisiones y otras acciones amigables para el medioambiente.  


Para el republicano el aumento de la temperatura global es “un engaño”.  


En 2015 la administración de Barack Obama había ingresado al acuerdo, pero tristemente hoy pasa a la historia como el primer Estado Parte de los 196 involucrados en abandonarlo. 



El Acuerdo de París

El compromiso multilateral histórico entró en vigor en 2016 ya que debía ser ratificado por al menos 55 países que representasen al menos el 55% de las emisiones mundiales. 


Los puntos principales son:  


# Que la temperatura media mundial esté por debajo de 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales. 

# No tolerar un aumento mayor a los 1,5 grados centígrados. 

# Reducir las emisiones para alcanzar un equilibrio con la absorción hacia el 2050.  

# Reuniones anuales de los estados miembro para rendir cuentas y ofrecer un balance transparente a los demás. 

# Especial apoyo y ayuda para que los países en desarrollo se adapten.  


De acuerdo a Naciones Unidaslos propósitos del Acuerdo son: “aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático, fomentar la resiliencia al clima y el desarrollo de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de manera que la producción de alimentos no se viera amenazada”. Además, "trabajar para que las corrientes de financiación fueran coherentes con una vía hacia un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero y resiliente al clima”. 


Argentina

Cada país definió sus propias contribuciones al cambio climático, establecidas en función de las circunstancias y capacidades particulares.  


En el caso de Argentina, el compromiso estableció que no excedería las emisiones de los 483 millones de toneladas de dióxido de carbono hacia el 2030.  


En su conjunto, los gases de efecto invernadero incluyen: Dióxido de carbono, Metano, Hidrofluorocarbonos, Óxido Nitroso, Perfluorocarbonos y Hexafluoruro de azufre. 


Además, aseguró que monitorearía más de cerca el estado de los bosques, de la agricultura, ganadería, cambio de uso de suelos, entre otros. Promesas claramente olvidadas en un 2020 prendido fuego.