icon

Células T: la esperanza para lograr la inmunidad

A la par de las investigaciones en torno a la producción de anticuerpos contra el coronavirus, se afianza la posibilidad de encontrar la salida de la pandemia en las anheladas células T. 

La función de las células T puede visualizarse en relación al virus que causa el SIDA. En estos casos, el VIH las enferma, las destruye y las utiliza para viajar por el cuerpo y acrecentar la infección.

Antes de la pandemia las células T no habían frecuentado ni medios ni charlas cotidianas. Sin embargo, con el correr de los meses la ciencia ha demostrado con cada vez más rigurosidad el rol clave que tienen para lograr la inmunidad celular. 

Se trata de un tipo de glóbulo blanco que forman parte del sistema inmunitario. Son producidas a partir de células madre en la médula ósea y protegen al cuerpo de infecciones, de patógenos externos y hasta del cáncer (según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos).

Estos diminutos actores del cuerpo humano son la clave que se estudia alrededor del mundo para alcanzar la inmunidad ante la COVID-19. Por un lado, son capaces de eliminar células infectadas con el virus y por el otro, complementan la función de los anticuerpos. 

De acuerdo a un estudio publicado el mes pasado en la revista Blood, las células T de recuperados de coronavirus pueden multiplicarse en laboratorios y mantener su eficacia intacta. Las conclusiones sugieren que podrían ser administradas a pacientes de riesgo y/o inmunosuprimidos con el fin de fortalecer su respuesta inmune. 

En concreto, funcionan adhiriendo las proteínas de su superficie a las proteínas de los agentes invasores. Hay millones de tipos que atacan a millones de partículas específicas. 

La característica más importante de estos elementos es que poseen naturalmente una memoria a largo plazo, es decir que, potencialmente generan una respuesta inmune más efectiva o directamente protegen a la persona de reinfectarse de un mismo agente patógeno. 

Por ejemplo, puede visualizarse su importancia en relación con el VIH o sida, ya que en estos casos lo que sucede es que se destruyen cantidades monumentales de células T y hace al individuo más propenso de enfermedades . 

En esta línea también trabaja la vacuna de Oxford, que según se supo las últimas semanas, generó una respuesta positiva en las personas aumentando la cantidad de esta clase de linfocitos. 

Ahora bien resta esperar las definiciones de las investigaciones en curso para determinar de forma concluyente el papel de las células T frente a la COVID-19 y en el proceso de salida de la pandemia.