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Papiloma (VPH): un virus para el que sí existe vacuna

En Argentina la vacuna de dos dosis es obligatoria para niñas de 11 años desde el año 2000 y para niños de la misma edad desde el 2006. 

Se trata de la enfermedad de transmisión sexual (ETS) más común en todo el mundo cuyo virus infeccioso tiene más de 200 tipos.

Cada año, 1800 mujeres fallecen en Argentina por cáncer de cuello de útero y la principal causa es el Virus del Papiloma Humano (VPH). Para prevenir el problema, en el país se implementaron a comienzos de este siglo las dos dosis de la vacuna a niños y niñas dentro del calendario.  


Se aplica a los 11 años dado que las investigaciones señalaron a esta edad como la de mayor eficacia inmunológica y se estima como promedio antes de que las personas inicien su vida sexual, ya que desde ese momento se cree que todas las personas contraen el virus. 


Concretamente, 4 de cada 5 personas lo tiene, de acuerdo al Ministerio de Salud de la Nación. 

 

Este virus de trasmisión sexual es el más común en todo el mundo y la dificultad que presenta es que los anticuerpos generados por el organismo no duran mucho tiempo, sino que van desapareciendo progresivamente. Por este motivo, la vacuna es preventiva y no cura infecciones existentes.  


Comúnmente esta enfermedad se cura de forma espontánea al poco tiempo, pero en otros casos persiste y puede devenir en tumores. En este caso se denomina de alto riesgo y provoca cánceres de cuello de útero, ano, pene, vagina, vulva, boca o garganta.  


El síntoma más común del papiloma humano son las verrugas en diferentes partes del cuerpo. De los 200 tipos, 40 afectan las zonas genitales y por eso la forma más accesible de prevención después de la vacuna es el uso de condones de látex. 


Además, existe la prueba de VPH y el examen de Papanicolaou en mujeres, que puede evitar esta y otras numerosas enfermedades.