icon

Más evidencia demuestra la capacidad anti-cáncer del ejercicio físico

La nueva investigación examinó cómo responden al ejercicio físico las células T, que son glóbulos blancos cuya función es eliminar células cancerosas, entre otras.

Hace décadas la ciencia confirma cada vez más la asociación entre el sedentarismo y diversas enfermedades prevenibles. También se sabía ya que el ejercicio físico genera efectos beneficiosos en el cuerpo, pero todavía no se había establecido con exactitud cómo y en qué medida.  


Una de las hipótesis más fuertes es que se encarga de reforzar el sistema inmune y la capacidad del organismo de combatir patógenos.  


Pero la reciente investigación precisó cómo las células T responden al ejercicio y los científicos corroboraron que ayudó a que se ralentice la enfermedad y se disminuya la mortalidad.  


Los autores analizaron las variables en dos grupos de ratones, unos sedentarios y otros activos que tenían una rueda giratoria. Luego inyectaron a ambos anticuerpos que eliminan las células T y definieron que los anticuerpos suprimen los beneficios del ejercicio.  


Además, probaron transferir células T de ratones ejercitados a los sedentarios y demostraron que mejoraba la perspectiva de supervivencia de este grupo de animales.  


De allí concluyeron que esta clase de glóbulos blancos son la clave contra el crecimiento de tumores malignos.