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La foto de la nena jugando con cartuchos de balas que conmueve

Es la otra cara del desalojo en un predio tomado en Guernica. No se trata solamente de los manifestantes y los policías, también de los vecinos de la zona. Ahí estaba la hermana del pequeño Matías, jugando con cartuchos de balas de goma y de bombas lacrimógenas. Lo que quedó de la batalla campal en medio del desalojo, además del miedo.

No se trató solamente de los ocupantes y los policías. Los vecinos que viven en los alrededores del terreno desalojado en Guernica terminaron en medio de los enfrentamientos. Piden protección. Foto: Capture TN

El predio ya está desalojado. Pero se instaló el miedo entre los vecinos que viven alrededor del terreno.


Sí, estamos hablando de Guernica (provincia de Buenos Aires), donde se llevo adelante una verdadera batalla campal entre los que se resistían a desocupar el lugar y efectivos policiales.

En medio del fuego, los vecinos.

En medio, también Matías, su hermana y su familia.

Ellos viven a 400 metros de la toma y contaron a TN la terrible experiencia de prácticamente estar acorralados en una batalla.

Aunque, la imagen que captó el equipo de la televisora conmueve tanto como el relato: la hermanita de Matías jugando con los cartuchos de las balas de goma y de las bombas lacrimógenas que la Policía de la provincia de Buenos Aires disparó contra las personas que reaccionaron al operativo con piedras, botellas y palos.

Matías, de 7 años, contó a TN que se despertó por los ruidos “muy asustado” y que levantó a la nena para ir juntos en busca de su mamá. 

“Fue una situación feísima, tuvimos miedo de todo. Tiraban cascotes a la Policía y ellos respondían con balas de goma y granadas (...) me desperté sin pensar qué era y escuché una banda de tiros muy fuertes”.

Su mamá remarcó: “Es terrible todo esto”. 

Mientras, su  marido, contó que en la zona hay muchas casas que están en construcción, inclusive la suya, y que los ocupantes del predio tomado ingresaron a las propiedades para robarse los materiales y usarlos a modo de cascotes

“Yo tenía unos pallets y los llevé para atrás. Porque nos quedábamos sin nada”, contó.

Tras el desalojo, un operativo policial rodea la zona.

Los vecinos tienen miedo que vuelvan a tomar el predio.

La Policía se va a quedar acá 15 días a cuidarnos porque tal vez puedan venir de vuelta”, terminó de contar el pequeño Matías.