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Déficit de magnesio, un problema global de salud con poca visibilidad

En gran medida el déficit se origina en la dieta moderna altamente desequilibrada, rica en grasas y carnes. A esto se le suma la alteración de los alimentos vegetales por añadidos químicos en los cultivos. 

El magnesio se encuentra en legumbres, nueces, semillas, cereales, hortalizas de hojas verdes, entre otros alimentos vegetales.

El magnesio es un mineral indispensable para la salud humana ya que permite el correcto funcionamiento de músculos, nervios, del sistema inmunitario, del corazón y los huesos. Además mantiene el nivele de glucosa en la sangre y dota a la persona de la energía y proteína suficiente. 

Sin embargo, especialistas advierten que el déficit del elemento se está propagando en todo el mundo. En parte se debe a que las dietas ricas en carnes, grasas y azúcares estimula su disminución. 

Uno de los problemas principales de esta situación es que el análisis para detectar la deficiencia del elemento es complejo. 

"El análisis del magnesio es extremadamente difícil, así que no podemos probarlo". Ante esto, el suplemento "no forma piedras, se expulsa con las heces y no representa ningún peligro para la salud", dijo la neuróloga Vera Pshenichnikova citada por el medio Sputnik.  

Para la especialista la falta de magnesio también es una pandemia contra la que hay que luchar. Se debe a que en niveles extremos, este problema de salud puede provocar temblores, espasmos musculares, falta de coordinación, pérdida de apetito, convulsiones o infarto. 


¿Cómo adquirirlo?
El magnesio se obtiene de alimentos vegetales principalmente, aunque también está disponible en suplementos multivitamínicos , dietéticos y en alimentos fortificados. Sin embargo, la mejor forma de adquirirlo es por:

> legumbres
> nueces
> semillas, como las de calabaza
> cereales como la harina integral, el trigo sarraceno, maíz, arroz integral
> soja
> hortalizas de hojas verdes
> banana 
> cacao
> leche, yogur y algunos productos lácteos


Dosis
Las medidas adecuadas dependen de la edad y el sexo. La dosis según los National Institutes of Health de Estados Unidos son:

- Bebés hasta los 6 meses de edad: 30 mg

- Bebés de 7 a 12 meses de edad: 75 mg

- Niños de 1 a 3 años de edad: 80 mg

- Niños de 4 a 8 años de edad: 130 mg

- Niños de 9 a 13 años de edad: 240 mg

- Adolescentes (varones) de 14 a 18 años de edad: 410 mg

- Adolescentes (niñas) de 14 a 18 años de edad: 360 mg

- Hombres: 400–420 mg

- Mujeres: 310–320 mg

- Adolescentes embarazadas: 400 mg

- Mujeres adultas embarazadas: 350–360 mg

- Adolescentes en período de lactancia: 360 mg

- Mujeres en período de lactancia: 310–320 mg