icon

Tambalea ExxonMobil aferrada a la energía fósil

“Exxon era una superpotencia en todos los sentidos de la palabra: una acción de 1ra. clase que repartía dinero año tras año, con una tarjeta de presentación para líderes extranjeros que rivalizaba con los mejores diplomáticos internacionales, y con un conocimiento geopolítico que superaba a la mayoría de las agencias de inteligencia”, recuerda Amy Myers Jaffe, profesora de The Fletcher School, en Tufts University. “Fue una de las apuestas más seguras en Wall Street. Pero ya no tiene este estatus”. Incluso antes de que el coronavirus destruyera la industria petrolera mundial, ExxonMobil, una vez la más valiosa del mundo por capitalización de mercado, estaba luchando. La pandemia golpeó duro. En marzo, las agencias de calificación lo rebajaron; en agosto perdió su lugar en el Dow Jones Industrial Average. Y una vez famosa por sus altos márgenes y bajo apalancamiento, ExxonMobil ahora está sumida en una deuda y quizás una 3ra. pérdida trimestral consecutiva.

ExxonMobil se aferra a los combustibles fósiles, una apuesta cada vez más riesgosa.

Los analistas dicen que ExxonMobil se ha perjudicado por su adicción a proyectos riesgosos y de alto costo.

La respuesta de Exxon ha sido duplicar su inversión en petróleo y gas. 

A medida que sus rivales se preocupan por navegar en una transición energética global desde los combustibles fósiles hacia una energía más limpia, Exxon va por el camino inverso.

"Algunos creen que la dramática caída en la demanda resultante del coronavirus refleja una respuesta acelerada al riesgo del cambio climático y sugieren que nuestra industria no se recuperará", dijo al personal Darren Woods, CEO de ExxonMobil. “Pero al observar de cerca los hechos y las diversas evaluaciones de expertos, llegamos a la conclusión de que las necesidades de la sociedad impulsarán un mayor uso de energía en los años venideros, y una necesidad constante de los productos que producimos”.

Si Exxon tiene razón, su apuesta rescatará a la compañía a medida que los proyectos de Nuevo México a Guyana comiencen a bombear petróleo crudo a un mercado en alza, mientras sus refinerías y plantas petroquímicas alimentan a un mundo cada vez más próspero en las próximas décadas. 

Pero un mercado ya escéptico castigará muchísimo a ExxonMobil si su apuesta vuelve a fracasar.

"Exxon está comprometida con el futuro de los combustibles fósiles", dice Paul Sankey, un analista de petróleo que dirige Sankey Research. "Si está mal, tiene una crisis existencial".

Durante décadas, Exxon adhirió a la idea de que el crecimiento de la población mundial y una clase media en ascenso seguirían demandando más petróleo y gas. 

Su prioridad era seguir encontrando más hidrocarburos, reemplazar los que producía y minimizar los costos.

Sin embargo, resultó una década perdida. ExxonMobil apostó por grandes proyectos en el extranjero y no observó en su patio trasero el esquisto. Cuando finalmente se sumergió en este nuevo recurso no convencional, se enfocó en los campos de esquisto alemán y polaco.

Las sanciones a Rusia después de que anexó Crimea en 2014 acabaron con la empresa Kara Sea. La búsqueda de gas de esquisto en Europa fue un callejón sin salida. 

En cuanto a sus inversiones iraquíes, decepcionaron a los inversores. 

"Exxon siempre fue bueno apostando a lo grande en la parte inferior de los ciclos y asignando capital de manera anticíclica", dice Nick Stansbury, jefe de investigación de materias primas en Legal & General Investment Management, un inversor de Exxon.

"¿Qué salió mal? La empresa pensó que estaba asignando capital de manera anticíclica, [pero] en un ciclo que no era anticíclico y en activos que no eran tan buenos como todos pensaban que eran", agrega.

La compra de XTO por US$ 41.000 millones, la convirtió en el mayor productor de gas natural de USA. Pero no era el momento, ya había pasado la oportunidad y había que esperar un mejor precio.

El rendimiento del capital empleado cayó más de 30% en 2008 a 1 dígito en 2014. El crecimiento de la producción no se materializó. En los 15 años hasta 2019, el gasto de capital alcanzó los US$ 350.000 millones, pero la producción terminó a la baja. 

Desde 2015, el flujo de caja de las operaciones tuvo dificultades para cubrir la suma del gasto de capital + su dividendo.

El precio

Peter Speer, analista de Moody's Investors Service, estima que Exxon necesita un precio del petróleo de al menos US$ 55 el barril para cubrir estas necesidades de gasto, muy por encima de los precios actuales de alrededor de US$ 40.

Exxon piensa en décadas, dice Doug Leggate, director de Petróleo y Gas en Bank of America, y está invirtiendo en la parte inferior de un ciclo de precios del petróleo. 

Woods ha prometido US$ 15.000 millones en ventas de activos para apuntalar el balance. Pero solo un gran negocio en Noruega, por valor de US$ 4.500 millones, se concretó antes de que la pandemia golpeara los valores de los activos.

Los inversores han castigado a las acciones, que han caído casi un 60% en los recientes 5 años. 

Entre 2007 y 2019, los accionistas de ExxonMobil en conjunto habrían ganado US$ 400.000 millones más si hubieran invertido en Chevron.

"Reducir el dividendo, reducir el gasto de capital, no hay rendimiento, no hay crecimiento", dice un ejecutivo de un inversor institucional con un puesto en la empresa. "¿Por qué mantendríamos nuestras acciones?"

A diferencia de Shell y BP, que utilizaron la caída del precio del petróleo para reajustar sus dividendos, se espera que el directorio de Exxon anuncie otro pago de US$ 0,87 por acción. Haría que 2020, el peor año de la industria petrolera en décadas, sea el 37mo. año consecutivo en que Exxon ha aumentado sus dividendos.

Enfoque de combustibles fósiles

La mayor diferencia entre Exxon y sus rivales europeos es sobre el futuro del petróleo y su papel en cualquier transición energética. 

BP, Shell, Total y Equinor asumen los desafíos del cambio climático. 

BP difundió un escenario en el que la demanda mundial de petróleo se reduciría casi a la mitad en las próximas 3 décadas. Se ha comprometido a reducir su propia producción de combustibles fósiles en 40% para 2030.

Exxon, que tiene la intención de aumentar su producción de combustibles fósiles en casi 33% en 4 años, cree que el petróleo seguirá siendo un pilar de la economía mundial. Que la demanda alcanzará los 111 millones de barriles por día en 2040, en comparación con 100 millones en 2019. 

La petrolera afirma que habrá sed de crudo por un equivalente a lo que produce Arabia Saudita.

ExxonMobil se aferra al escenario de desarrollo sostenible de la Agencia Internacional de Energía, de que la inversión acumulada en petróleo y gas deberá rondar los US$ 13 billones hacia 2040.

Recuerda a todos las palabras de Joe Biden que establece que el nuevo escenario será desde 2050.

De todos modos ExxonMobil ha cambiado su enfoque tradicional y trabaja ya con biocombustible.

Pero le facturan una realidad: "ExxonMobil no ha logrado producir ninguna tecnología avanzada a escala comercial".

A pesar de que la empresa se comprometió a reducir sus propias emisiones de gases de 'efecto invernadero', se mantuvieron en 124 millones de toneladas al año entre 2009 y 2018. Más que Bélgica.

El fracking

Pero, ¿qué pasa si Exxon tiene razón sobre la demanda de petróleo? 

La tesis alcista para las acciones de ExxonMobil es que los grandes recortes de 2020 en el gasto de capital global ascendente conducirán a una caída en la oferta a mediados de la década, momento en el cual la demanda de petróleo se habrá recuperado.

ExxonMobil se compromete a aumentar la producción de petróleo y gas en más de 1 millón de barriles diarios para 2025. 

Chevron también traza un crecimiento, pero no a la misma escala. 

"Exxon tiene proyectos de crecimiento, BP y Shell no", dice el Sr. Leggate. "¿Su giro hacia la energía verde se debe en parte a que no invirtieron [en petróleo] en los últimos 5 años?"

Woods dijo al personal: "Más allá de la volatilidad a corto plazo, debemos permanecer seguros, mantener la integridad de nuestras operaciones, impulsar la eficiencia y continuar invirtiendo".

Un gran tema para la empresa es el esquisto en USA, donde Exxon ocupa una posición dominante, y los campos petrolíferos de aguas profundas frente a Guyana, donde la compañía estima que su producción alcanzará los 750.000 b/d para 2025. 

El petróleo brasileño fluirá más tarde, según el plan, mientras que Mozambique se licuará. 

El proyecto de gas natural ofrecerá una "carretera a India" y su economía en rápido crecimiento.

Acerca del fracking o esquisto, el prolífico campo de petróleo Pérmico, en el oeste de Texas y el sureste de Nuevo México, la producción de petróleo y gas aumentará de alrededor de 300.000 b/d en el 2do. trimestre a alrededor de 1 millón de b/d en 2024.

El esquisto ofrece la capacidad de aumentar o disminuir rápidamente la producción, según los cambios en el precio del petróleo. 

ExxonMobil podría sumarse a una ola de consolidación en curso en el sector petrolero estadounidense. 

Hess, un socio en Guyana que también posee activos de esquisto en USA, es un candidato. 

Pioneer Natural Resources, otro productor de Pérmico, también.

Leggate reprocha al mercado que no comprenda que ExxonMobil tendrá capacidad para aumentar la producción cuando se recuperen los precios del petróleo.

Sin embargo, a medida que los inversores se enfocan en el impacto climático de sus empresas, trastabilla la apuesta de Exxon.

Sankey: "La próxima generación no quiere relación con el enemigo público N°1".