icon

Inevitable preguntar a Chile si su prioridad era eliminar el pacto político de 1988

Muchos jóvenes idealistas chilenos se asemejan a los aspirantes a revolucionarios de la serie polaca "1093" (Netflix). La pregunta es si su agenda previa al coronavirus es la misma post coronavirus. Peor aún: si ellos realmente creen que una nueva Constitución les permitirá cumplir sus ambiciones de cumplimiento postergado. El más grave problema de la historia, sigue siendo el de "Dark" (Netflix), la historia circular.

El gráfico permite un ejercicio interesante acerca del resultado electoral en Chile. Hagan juego señores y señoras.

Enorme el triunfo en Chile del "Apruebo", mayor al esperado por sus adversarios.

José Antonio Kast, presidente de Acción Republicana, confesó: "No esperábamos esa diferencia tan grande", esperaban un 70/30. No un 80/20.

No hay una polarización en Chile sino una abrumadora mayoría aunque es cierto que un 50% no votó.

La gran pregunta es por quién votaría ese 50%.

** Hipótesis 1: por el Rechazo.
** Hipótesis 2: una porción por el Apruebo y otra por el Rechazo.
** Hipótesis 3: el desencanto es tan grande con la política que están afuera del sistema.

En cualquier caso, y tal como lo señala Marco Moreno en la web El Mostrador, de Santiago, es el final del consenso posterior a los plebiscitos de 1988 y 1989 entre los miembros de la élite del poder y los actores clave de la transición a la democracia, que construyó un paradigma de gobernabilidad en 1990. 

"Así, la reinauguración de la democracia estuvo fuertemente condicionada por la emergencia de un paradigma de gobernabilidad, que modeló el desarrollo del país a partir del encuadre ordenado por el binomio legitimidad/eficacia", afirma Moreno.

Todo eso queda atrás pero ¿cuál es el consenso ahora? ¿Cómo se garantiza la gobernabilidad? ¿Cuál es el equilibrio? Es ridículo creer que la democracia es sólo una cuestión cuantitativa porque en un sistema social intervienen también otros factores difíciles de cuantificar según la aritmética convencional.

Quienes votaron por la opción Apruebo (80%) creen que una nueva Constitución podrá sentar las bases de la reparación de la crisis, que incluye exclusión, desigualdad y demanda ciudadana por avanzar hacia un Estado social.

Los del Apruebo culpan por las asimetrías a los acuerdos de 1988.

Pero deberían resolver qué conservarán de esos acuerdos para impedir una fuga de capitales, desinversión y otros problemas que permitieron la estabilidad de la economía.

Sucede que con estabilidad es muy diferente a con inestabilidad.

El desafío es mejorar la calidad de vida en un escenario en el que todos se sientan satisfechos, y la pregunta es quién establece el consenso y la medida de la satisfacción.

Al respecto, es interesante esto de Moreno: "Queda aún una cuestión pendiente. La magnitud de los problemas que debemos afrontar exigirá dejar a un lado la dimensión competitiva de la política y fortalecer su dimensión cooperativa. Este desafío requiere necesariamente del recambio de los actuales liderazgos, que parecen más cómodos administrando el descontento que gestionando el poder. El ciclo electoral intenso del próximo año –con varias elecciones en 2021– será la oportunidad de los ciudadanos para remplazar, ahora también, al elenco que habilitó el consenso que hizo posible el modelo de gobernabilidad agotado y que lo han administrado desde el Gobierno y la oposición en los últimos 30 años."