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Además del éxito anti covid-19, el FMI pondera en Uruguay una "agenda de reformas muy importante"

Uruguay provoca envidia en otros países de la región. El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, anunció en conferencia de prensa que durante el verano las fronteras permanecerán cerradas en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus: "(...) va a ser un verano restringido. Las fronteras van a estar cerradas, salvo excepciones que ya se conocen o quizá alguna más. (...) Muchos no van a compartir, es una decisión difícil. La estiramos, pero los elementos son contundentes. (...) se extremarán los niveles de vigilancia” (para asegurar que los turistas realicen la cuarentena al llegar a territorio nacional, y que, en caso de constatarse que no es así, “serán llevados ante la Justicia”). Pero hay otras novedades.

Alejandro Werner, responsable hemisférico del Fondo Monetario Internacional.

En su informe “Perspectivas Económicas, las Américas: La persistencia de la pandemia nubla la recuperación”, el Fondo Monetario Internacional (FMI) remarcó que “con apenas el 8,2% de la población mundial (640 millones de habitantes), la región ha registrado 28% de todos los casos (9,3 millones)” de coronavirus “y 34% de todas las muertes (341.000)” por COVID-19 hasta fin de septiembre.

En ese sentido, “las economías más grandes de la región (Brasil, Chile, México, Perú) tienen algunas de las cifras más altas de muertes per cápita en el mundo”, puntualizó. Pero, “la pandemia se ha propagado de forma desigual en la región: a diferencia de las economías más grandes, algunos países del Caribe y Uruguay han logrado contener los brotes”, resaltó el organismo.

“Debido a sus características estructurales, las economías de América Latina y el Caribe eran especialmente vulnerables a este shock sin precedentes”, dijo el FMI y agregó que por ello, “los cierres de fronteras, los confinamientos regionales y el distanciamiento social -medidas indispensables para contener el virus- redujeron la actividad en los sectores en los que el contacto personal es intenso (como hotelería, entretenimiento y turismo)”.

El Fondo analizó que el golpe que recibieron los principales socios comerciales de la región se evidenció en una caída de las exportaciones que en la mayoría de los países empezó a revertirse en julio. A ello se agregó el impacto en el turismo, principalmente en el Caribe.

Otros rubros, como las materias primas (salvo el petróleo) ya recuperaron los precios que tenían previo al COVID-19 y “las condiciones financieras” en la región “se han tornado más favorables últimamente, pero siguen siendo restrictivas en ciertos países y segmentos”, explicó el FMI.

El informe destacó que los países de la región “con grado inversor (Colombia, Chile, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago, Uruguay) emitieron deuda en moneda fuerte en los mercados internacionales, mostrando así su capacidad para mantener acceso con rendimientos aceptables” y aclaró que en el caso de “Uruguay también emitió bonos mundiales en moneda local (indexados a la inflación)”.

El shock

Según el organismo, “algunas características de los mercados laborales de América Latina y el Caribe, como la informalidad, la concentración en pequeñas y medianas empresas (pymes) y la escasa capacidad de teletrabajo, pusieron a una alta proporción del empleo de la región en riesgo y están exacerbando el impacto del shock”.

El impacto del coronavirus “en los trabajadores poco cualificados, que normalmente pertenecen a hogares de bajo ingreso, pone de manifiesto el carácter regresivo del shock”, añadió.

El FMI señaló que “la actividad económica sigue estando deprimida en comparación con los niveles previos al COVID-19 en toda la región, y se observan claras diferencias entre los países en cuanto al ritmo de la recuperación”. Las proyecciones del FMI marcan una caída de la economía regional de 8,1%.

“Brasil, Costa Rica y Uruguay experimentaron colapsos menos pronunciados en el peor momento de la crisis, y en julio las diferencias de la actividad económica con respecto a enero eran menores que en otros países”, resaltó el organismo.

Al presentar el informe ayer en conferencia de prensa virtual, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner dijo que “América va a salir con un nivel de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita más bajo que el resto de las regiones del mundo y por lo tanto con mayor afectación en los indicadores sociales. Por ende, la gran necesidad que América Latina lleve a cabo medidas estructurales que le permitan tener mayor crecimiento, pero también mayor cobertura social, mayor apoyo en educación, salud y medidas redistributivas para tener un proceso de crecimiento inclusivo”.

El éxito

El diario El País, de Montevideo, le preguntó a Werner por qué el FMI considera a Uruguay como un caso de éxito y el funcionario respondió que “claramente, no lo consideramos solo nosotros. Es evidente en los datos el éxito en las políticas de contención del virus que ha tenido Uruguay” y ello se basa en “el hecho de empoderar a los entes científicos responsables, el seguir los protocolos y las líneas de acción fijadas por los profesionales de la epidemiología y la medicina”.

Werner dijo que además al ser “un país donde hay un nivel de cohesión social amplio, hay un nivel de credibilidad en la autoridad importante y donde las decisiones en materia de salud pública no se han politizado, generaron un entorno donde estas medidas diseñadas por los expertos fueron seguidas por la población”.

“Tener una población, en general, con un nivel de educación elevado y un sistema de salud pública, también de los mejores de América Latina, fue muy importante”, añadió.

El principal del FMI para la región dijo que “también en la parte económica vemos una agenda de reformas muy importante que, de implementarse, tiene el potencial de empujar el crecimiento de la economía uruguaya en los próximos años” para “continuar un ciclo de estabilidad, de crecimiento y complementarlo con mayor crecimiento y certidumbre, todo en un ámbito de un nivel de inclusión social muy importante y digamos que deja mucho que envidiar a muchos países de América Latina”.

“En ese sentido, hemos visto muchos aspectos de la política económica y social en Uruguay en los últimos años, y ahora en la agenda del presidente (Luis) Lacalle Pou, que generan expectativas muy positivas para el futuro de ese país y una muestra obviamente es el manejo de la pandemia y cómo esto le ha permitido a Uruguay minimizar el impacto económico y social de esta crisis”, concluyó.