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Alberto Fernández atrapado en su laberinto y Guzmán dispara sus última balas

Ya es evidente que la crisis cambiaria se ha convertido en una crisis política. Si el presidente Alberto Fernández no reacciona con prontitud, inteligencia y decisión, el horizonte es una crisis institucional. El rumor de que el Banco Central ha colapsado es tan grave como la certeza de que la Administración Fernández no sabe cómo conseguir un flujo de ingreso de moneda extranjera. La brecha cambiaria es inédita y amenaza con paralizar la actividad económica. Para colmo, los agentes económicos (todos nosotros) perciben que no hay un plan, necesidad a la que se ha resistido Fernández en forma sistemática. La gestión del ministro Martín Guzmán está concluida y el problema es de Fernández si no lo percibe.

El dólar 'blue' sube a $185 y la brecha se ubica al máximo de 137%. Nada parece detener la estampida. Y el enfoque del Gobierno luce obsoleto.

Algunas conclusiones en la grave coyuntura que profundiza su crisis a cada hora:


1. El Frente de Todos no consigue consensuar un programa económico, y es el motivo por el que se prefiere trabajar sobre medidas puntuales o aisladas.

2. Los agentes económicos y los organismos multilaterales exigen un programa económico, que el presidente Alberto Fernández no puede ofrecerles.

3. Las medidas que toma el ministro Martín Guzmán son tardías y su impacto es inferior a la magnitud de la crisis.

4. La carencia de dólares estadounidenses no debería ser una novedad porque cualquiera conoce que la economía argentina no ingresa dólares en el 2do. semestre ya que sus exportaciones agrícolas son en el 1er. semestre. A la Administración Fernández le falta creatividad y audacia, eso ya está establecido y es parte de la desconfianza prevaleciente. 

5. La única reacción ante el problema cambiaria ha sido bloquear el suministro, en una economía que requiere de importación de insumos, equipos y materias primas en proporciones importantes.

6. Si no hay plan, Martín Guzmán debería atreverse a subir fuertemente la tasa de interés en pesos y a bajar los derechos de exportación para la próxima cosecha a 0%. Esto le permitiría ganar tiempo en serio. Sin embargo, él permanece en la indefinición.

7. La economía argentina es atípica: considera al dólar estadounidense como el valor eje, a causa de la desvalorización permanente de la moneda doméstica. Es insólito castigar la justificada preferencia por la moneda extranjera. El enfoque provoca incredulidad.

8. Sin resolver el problema grave de inflación, el ministro Guzmán pretende la pesificación de la economía, un imposible. Este discurso incrementa el rechazo.

9. Ninguna de las medidas anunciadas interrumpe la fuga permanente del peso al dólar.

10. Es inútil ofrecer un blanqueo a los tenedores de dólares 'en el colchón' con una brecha cambiaria tan amplia.

11. La brecha cambiaria fuerza una devaluación del peso a la que se resiste el Gobierno por la crisis inflacionaria que conllevaría, y la necesidad de revisar todos los programas de subsidios sociales en curso.

12. Hay una corriente del Frente de Todos que exige medidas severas dirigidas al mercado a imponerle el final de la 'corrida' cambiaria. Es decir incrementar la colisión. Sólo revela desesperación e impotencia.

13. Sin embargo, en cualquier escenario, la Administración Fernández sigue marchando detrás de los acontecimientos. No ha logrado tomar la iniciativa.

14. El problema de fondo es la política fiscal, excedida desde antes de la pandemia, y ahora bajo el impacto de la extensa clausura .