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Científicos revelan cómo tratar la diabetes a través del "segundo cerebro"

La investigación arrojó nuevas pistas sobre la capacidad de un lípido llamado 12-HETE para reconstruir la comunicación cerebro-intestino, alterada en pacientes con la enfermedad. 

Los intestinos recibieron el nombre de "segundo cerebro" porque funcionan de forma autónoma, sin tener que recibir necesariamente órdenes del cerebro. Además incluyen el 70% de las células inmunes del cuerpo y la mayor parte de la serotonina. Por este motivo los intestinos están directamente relacionados al estrés y el estado de ánimo.

Descubrir la relación entre los intestinos y la resistencia a la insulina puede llevar a desarrollar nuevos tratamientos más efectivos y sin efectos adversos. Este objetivo guio a los investigadores del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica (INSERM) en la búsqueda de mayor conocimiento de la asociación entre la enfermedad y el "segundo cerebro". 

La diabetes consiste en una alteración de las células del cuerpo que se hacen menos sensibles a la insulina, la hormona responsable de regular el nivel de glucosa en sangre. En efecto, la persona pierde la capacidad de absorber la glucosa de la comida. 

Con el paso del tiempo, este mal funcionamiento daña los tejidos del cuerpo y provoca complicaciones cardíacas, pérdida de la visión, enfermedades renales, entre otras.

En la mayoría de los casos de diabetes tipo 2, puede revertirse con cambios en la dieta, ejercicio y otros hábitos. Sin embargo en el proceso, la medicación suele generar efectos adversos y no existen tratamientos orales que sean inocuos. 

La nueva investigación publicada en la revista Gut se basó en hallazgos previos que establecieron la relación entre lípidos y grasas con las bacterias intestinales. 

En la diabetes tipo 2 la comunicación entre intestino-cerebro parece estar obstaculizada, ya que después de comer el cerebro no envía señales al hígado, los músculos y el tejido graso para que absorban más glucosa del torrente sanguíneo. 

Luego de ensayos en ratones y en humanos, descubrieron que el lípido 12-HETE tiene la capacidad potencial de corregir este error de comunicación. Esta conclusión permitiría fabricar suplementos orales para tratar a estos pacientes.