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El problema de Francisco: Pocos quieren ser curas y menos monjas, y baja la recaudación

La católica Agencia Fides publica el informe sobre las estadísticas de las diócesis en los 5 continentes. Un tema muy delicado: "Con la falta de celebración en las parroquias (N. de la R.: por la pandemia, los lugares de culto han permanecido cerrados mucho tiempo), también faltan las colectas" (ofrendas, diezmos, donaciones).

Hay un problema estructural en el enfoque de las religiosas, que en la Iglesia Católica tiene un rol secundario en lo institucional, pero en el mundo obtiene un empoderamiento creciente.

"El fenómeno, imparable desde hace años, del declive de las vocaciones en el mundo no cesa", fue la conclusión de Salvatore Cernuzio para Vatican Insider (diario La Stampa), al leer con atención el informe vaticano. 

Con una novedad: ser cada vez menos no son los sacerdotes, sino las monjas con 7.249 personas menos en Europa, América y Oceanía (África y Asia en cambio registran un ligero aumento). 

El tema también explica un reenfoque geopolítico que realiza el Vaticano: si los recursos humanos posibles se ubican en África y Asia, es posible entender las prioridades y estrategias aún cuando la membresía más importante aún se ubique en Latinoamérica, y los aportes financieros mayores provengan de USA.

Los datos fueron informados por la Agencia Fides que, con motivo del 94to. Domingo Mundial de las Misiones, previsto para el 18/10, recopiló el informe habitual con las estadísticas de la Iglesia en el mundo.

Publicado hoy 16/10 y actualizado a 31/12/2018 (últimas estadísticas disponibles), el "Anuario Estadístico de la Iglesia" (Católica Apostólica Romana) fue presentado en la Oficina de Prensa del Vaticano por monseñor Protase Rugambwa, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; y por monseñor Giampietro Dal Toso, presidente del Pom (en castellano, Obras Misionales Pontificias).

A fines de 2018, según el informe, en una población mundial de unos 7.500 millones de personas, los católicos sumaron 1.328.993.000 personas. 

El porcentaje mundial de católicos sobre el total se mantuvo en el 17,73%. 

Pero el número total de obispos, de catequistas y de sacerdotes está en fuerte declive. 

Fue el 6to. año consecutivo de disminución en el número de religiosos. 

Y Europa sigue siendo N°1 en el ranking de decrecimiento. 

El dato lleva a que hay un promedio de 14.638 fieles por cada sacerdote. 

Esta escasez de sacerdotes, combinada con una población en crecimiento, ha puesto a prueba los esfuerzos evangelizadores y misioneros a nivel mundial.

Europa, seguida de América, volvió a marcar un descenso significativo.

También se confirma la tendencia de descenso global de religiosas (-7.249 menos en 1 año). 

En el mundo, las monjas suman 641.661 mujeres. De ellas, 2.220 proceden de África y 1.218 de Asia, "territorios donde la vida consagrada suele representar una salida a las difíciles condiciones sociales y económicas y son las propias familias las que empujan a las niñas a entrar en el monasterio", destaca Salvatore Cernuzio en Vatican Insider. 

El número de seminaristas disminuyó, especialmente en América y Europa. En particular, los seminarios menores para personas en edad de escuela secundaria que desean convertirse en sacerdotes: han caído por 3er. año consecutivo, excepto en Asia.

En el informe de la agencia del Dicasterio Misionero, sin embargo, se registran algunos cambios positivos, con el aumento del número de misioneros laicos (376.188), y de seminaristas mayores, diocesanos y religiosos, que han llegado a 115.880 unidades.

A continuación, el Anuario traza un mapa de las escuelas gestionadas por la Iglesia en el mundo: 

** 73.164 jardines de infancia; 
** 103.146 primaria; 
**  ol49.541 escuelas secundarias, a las que asisten un total de aproximadamente 6 millones de estudiantes. 

Las instituciones de caridad y asistencia administradas por la Iglesia incluyen 

** 5.192 hospitales; 
** 15.481 dispensarios; 
** 577 leprosaria; 
** 15.423 hogares para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados; 
** 9.295 orfanatos; 
** 10.747 jardines de infancia; 
** 12,515 consejeros matrimoniales; 
** 3.225 centros educativos o de reeducación social; 
** 31.091 otras instituciones.

Presentando estas estadísticas en la Oficina de Prensa, el presidente del Pom Dal Toso denunció la dura situación que están viviendo las diócesis de los territorios de misión debido a la pandemia de coronavirus. 

Hay consecuencias económicas, por la falta de recaudación en las misas dominicales, que pesan sobre presupuestos ya precarios y condiciones de pobreza endémica. 

Las parroquias de África, Asia y América Latina se han encontrado cada vez más pobres y, por lo tanto, no pueden ayudar a los pobres que llaman a sus puertas. 

"El mayor problema que han tenido que afrontar muchas iglesias ha sido la falta de celebración, con la consiguiente falta de recaudación", dijo el prelado. 

"Muchas de estas realidades eclesiales viven simplemente de la colecta dominical y no tienen un sistema central de sustento", agregó. 

Por tanto, todas las subvenciones se destinaron a las diócesis para "la supervivencia de los sacerdotes" y "el pago de los gastos corrientes", pero también a las comunidades religiosas, escuelas católicas o familias.

Dal Toso dio 3 ejemplos concretos de los beneficiarios de la recaudación de fondos para las misiones, para mostrar "cómo va nuestro trabajo a favor de muchas pequeñas realidades ocultas, que a menudo escapan a los grandes flujos de ayuda": 

** un convento de clausura en Marruecos, donde las hermanas viven por "providencia"; 

** el apoyo a las familias cristianas en Bangladesh, "una minoría diminuta y extremadamente pobre en un país a menudo sometido a cataclismos naturales"; 

** varias emisoras de radio y televisión en África que difunden catequesis y celebraciones dada la dificultad de celebrar en presencia.

"Aunque el tema financiero no es ni el primero ni el prioritario, el dinero también es una necesidad: como toda alma, necesita un cuerpo", dijo el presidente del Pom. De ahí un llamamiento: "Todo esto hace aún más necesaria nuestra presencia". 

Quizás, la mayoría de las veces será "una gota en el océano de las necesidades" pero "es una forma concreta de indicar una comunión en la Iglesia".