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El mundo no vive una pandemia sino muchas pandemias simultáneas: Sindemia

Desde inicios del 2019 The Lancet, una de las revistas científicas de mayor prestigio global, advierte sobre el problema de salud global que generaría la crisis ambiental, la obesidad y la desnutrición. 

La Sindemia es un término introducido por el antropólogo y médico Merrill Singer en la década de los 90 para describir una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos patologías".

Tras sobrepasar el millón de muertes por COVID-19, el mundo recibe el llamado a dejar de pensar a la crisis global como una pandemia sino como una sindemia. 


El cambio terminológico implicaría dejar de trabajar en el corte de las vías de trasmisión viral para incorporar un abordaje más amplio. Se debe a que las cuarentenas, las restricciones de movilidad, el cierre de escuelas, entre otras medidas, no demostraron ser realmente efectivas. 

La palabra conjuga los conceptos de pandemia y sinergia, ya que el impacto del coronavirus ha sido mayor a causa de otras epidemias coexistentes. Fue el antropólogo y médico estadounidense Merrill Singer quien definió la noción en los 90 como la interacción de dos o más enfermedades que causan un daño mayor que la mera suma de cada una. 

El editor responsable de la revista The Lancet, Richard Horton, asegura desde el inicio de la pandemia que la situación actual no es sin precedentes, sino que el mundo ha tenido avisos previos como el del ébola y el Sars. 

Además dijo que la "COVID-19 es una emergencia de salud aguda por sobre una crónica", relacionada a diabetes, hipertensión, obesidad, sobrepeso y malnutrición. 

Por otro lado, en un contexto en el que las consecuencias de la crisis ambiental recaen principalmente sobre los más vulnerables del planeta, Horton explica que "la naturaleza sindémica de la amenaza que enfrentamos exige que no solo tratemos cada aflicción, sino que también abordemos urgentemente las desigualdades sociales subyacentes que les dan forma".

Esta situación se traduce, por ejemplo en Argentina, como una alarmante preocupación por afecciones cardiológicas, que siguen siendo la primera causa de muerte prematura en el país y que, a su vez, ponen en mayor riesgo a estos pacientes frente a nuevo virus. 

Sociólogos y antropólogos también han advertido que las estrategias de control del brote no pueden estar solo en manos médicas sino que deben incluir una visión más amplia y longitudinal. 

Asimismo se exige que las medidas sobre la sindemia estén en línea con el concepto de salud acuñado hace años por la propia OMS como "un estado completo de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades".