icon

El nuevo productor agrícola es un robot inventado por Google

La corporación Alphabet perdió audacia en sus investigaciones a pérdida. Pero en el caso de su proyecto Mineral está sorprendiendo. El objetivo es aplicar las ventajas de la inteligencia artificial a la agricultura. Los responsables del laboratorio X anunciaron que su iniciativa de "agricultura computacional" se encuentra listo para tratar de revolucionar la agricultura. Entre las herramientas que proponen para impulsar la agricultura con la ayuda de sistemas de inteligencia artificial está un curioso robot que es un vehículo de 4 ruedas alimentado por paneles solares que va recorriendo los cultivos para analizar el estado de cada planta gracias a una serie de cámaras y sensores.

El robot que es un vehículo de 4 ruedas alimentado por paneles solares que va recorriendo los cultivos para analizar el estado de cada planta gracias a una serie de cámaras y sensores, y con la ayuda de imágenes de satélite y datos del terreno y de la meteorología se pueden identificar patrones y ayudar al agricultor a evitar problemas o mejorar la producción.

La imagen permite apreciar cómo se desplaza el vehículo a energía solar que es un laboratorio ambulante que va identificando y analizando cada porción del cultivo.

La fábrica X, the Moonshot Factory, de Alphabet (empresa conocida por su filial Google), es un grupo de investigación que trabaja para resolver ideas de gran envergadura a través de la innovación tecnológica: desde los vehículos para la Nueva Era a la agricultura sostenible.

El proyecto se llama Mineral: software + hardware de última generación para permitir a los agricultores cultivar mejores cosechas, con un vehículo de inspección y control de plantas diseñado para hacer el trabajo pesado.

El enfoque: la agricultura convencional se enfoca en una variedad relativamente pequeña de tipos de cultivos -arroz, trigo, soja y maíz, entre otros-, y esta dependencia provoca que nuestra agricultura sea susceptible a las plagas, las enfermedades y el cambio climático, a la vez que se degrada la calidad del suelo y la diversidad de su microbioma.

¿Qué hacer, entonces?

Alphabet desarrolla su idea de Agricultura Computacional: hardware + software + sensores avanzados permitirán a los agricultores aprovechar la diversidad genética de las 30.000 especies de plantas comestibles del mundo. 

Así podrían identificar y cultivar cosechas más resistentes en determinados entornos, y reducir la dependencia de los fertilizantes artificiales, los productos químicos tóxicos y el agua.

Esto quiere decir que hardware + software + sensores definirán cuál es el cultivo apropiado para esa tierra, esta meteorología y en ese momento del año.

El equipo comenzó a reunir información sobre suelo, los datos históricos de cultivos y meteorología. 

Luego construyeron un prototipo de vehículo autónomo para vigilar cómo crecen las plantas en esos diferentes entornos, y lo usaron en campos de fresas de California y en cultivos de soja de Illinois.

Este vehículo eléctrico usa el sistema GPS para señalar las ubicaciones exactas de cada planta, y luego cámaras y sensores para recopilar información sobre cómo se encuentra cada retoño o plantín. 

Mineral ya ha podido analizar cultivos de melones, lechuga, avena, y ofrecer información detallada como el tamaño de las hojas y los frutos, la altura de las plantas y el recuento de las arvejas y habas.

La información se analiza junto con otros datos sobre el clima y el suelo e imágenes de satélite. Luego, la inteligencia artificial hace el resto.

Hay algoritmos de aprendizaje automático que se utiliza para identificar patrones y ofrecer información sobre cómo las plantas crecen en ese entorno particular. 

Se espera que esta capacidad de vigilar la evolución de cada planta a lo largo del tiempo ayude a los agricultores a predecir mejor los rendimientos de los cultivos y a aumentar la producción general de sus campos.

Una de las promesas de esta tecnología es ayudar a detectar qué zonas del campo o qué grupo de plantas necesitan la aplicación de pesticidas, evitando o limitando los efectos colaterales del uso de esos productos.

Según los responsables de Mineral, hay una necesidad de alcanzar una agricultura más sostenible y productiva, y aseguran que será necesario "producir más comida en los próximos 50 años que en los 10.000 anteriores" incluso teniendo en cuenta el peligro del cambio climático.

El proyecto está ya en marcha en varias regiones de Estados Unidos, Argentina, Canadá y Sudáfrica.