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Cuando la guerrilla ejecutó a su propia gente

Macabra historia de los colombianos José Fedor Rey Álvarez (alias "Javier Delgado") y Hernando Pizarro Leongómez (alias 'Coroncoro') que regresa del pasado al informar las FARC que se encargó de ejecutarlos. Incomprensible la crueldad de los supuestos 'luchadores por la libertad', que obliga a confirmar que la guerrilla colombiana nunca tuvo que ver con ideales nobles. Sucede que hay que recordar el narcotráfico para financiarse, al igual que los secuestros extorsivos y la extorsión en los territorios que ocupaba. Pero, además, la justificación de la tortura como mecanismo de confesión, y la ejecución sumaria como forma de ajustar las cuentas hacia adentro y hacia afuera, obviamente.

Delirante y macabro José Fedor Rey Álvarez (alias "Javier Delgado").

En 1986, los guerrilleros José Fedor Rey Álvarez (alias "Javier Delgado", también "Monstruo de los Andes") y Hernando Pizarro Leongómez (alias 'Coroncoro'), confesaron a la revista Semana, de Bogotá, cómo fue que ejecutaron a casi todos sus compañeros integrantes del Comando Ricardo Franco, luego de torturarlos. 

En 1981, Rey Álvarez fue acusado de divisionista y expulsado de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular). Pero se llevó US$ 1 millón de la época, con los que creó el Comando Ricardo Franco. Muchos militantes de las FARC llegaron al Ricardo Franco atraídos por su radicalidad, porque pagaba sueldos altos y se surtió de armamento sofisticado. 

Alias Javier Delgado se rodeó de personas tan radicales como él: Hernando Pizarro Leongómez. 

Ricardo Franco fue un guerrillero de las FARC-EP, muerto en 1982 al estallarle accidentalmente una granada. 

El grupo disidente integró la Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG) con el M-19, a la que pertenecían varios hermanos de Hernando Pizarro, y con la guerrilla indígena Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL).

Las FARC decidieron cazar a alias Javier Delgado por el robo de dinero y lo acusó de aliarse con el ejército.

De pronto, Rey Álvarez comenzó a sospechar que había infiltrados o 'soplones' entre sus soldados. La paranoia fue escalando peligrosamente.

Bajo la tortura, los detenidos dijeron lo que Rey Álvarez quería: que eran de la CIA, de la DAS (inteligencia gubernamental colombiana), de la KGB, de donde él quisiera.

Campesinos analfabetos, apenas un puñado de estudiantes universitarios, a quienes amarró para torturar, hasta enterró vivos o les abrió el pecho aún vivos para sacarles el corazón y a mujeres embarazadas les abrió el vientre para separarlas de sus hijos: en esa gente, Rey Álvarez quería encontrar osados combatientes que eran 'agentes dobles'. 

Esto fue documentado por la prensa invitada por Delgado para revelarles la "Masacre de Tacueyó", motivo de la expulsión de Rey Álvarez de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, y él pasó a trabajar para el Cártel de Cali.

Semana: "Muchas de las víctimas eran menores de edad y mujeres. La tortura fue el método de “confesión” que emplearon Delgado y Pizarro para hacer que los sospechosos dijeran lo que estos querían. Las víctimas rezaban de memoria lo que les habían indicado y de esa forma conseguían ser ejecutadas sin que se prolongara más su agonía."

El relato de los periodistas presentes fue espeluznante.

La locura

Rey Álvarez convocó a la prensa a un rincón perdido de las montañas del Cauca para proporcionarle una “chiva” (primicia): el “ajusticiamiento” de 6 infiltrados del Ejército, esos niños con grado de teniente coronel: ¡¿...?!

Curiosamente, ni en la carretera desde Cali ni en las 2 horas de camino a pie encontraron ni rastros de un retén militar, en una zona que en teoría está militarizada. Se les había ofrecido una entrevista con Delgado, no el asesinato de 6 hombres, y se negaron a presenciarlo.

Rey Álvarez y su lugarteniente Hernando Pizarro Leongómez se jactaron con esa ejecución llegaban a 164 infiltrados o “sapos” o “chulos”, ejecutados en 1 mes. 

"Hombres, mujeres, niños: muertos a palo o estrangulados con cordel por dos guerrilleros que tiran de lado y lado tras enrollar la cuerda en un palito para no cortarse las manos, hasta la muerte de la víctima. Esta, que previamente ha sido torturada para que confiese, apaleada y sometida al “cepo indígena” (colgada de las manos atadas a la espalda), es entonces apuñalada en el abdomen en un rápido “corte de chaleco” para evitar que su cadáver, al hincharse, se salga de la fosa a flor de tierra en donde la sepultan con otras dos o tres."

La aberración de Rey Álvarez llegó a afirmar que los infiltrados integraban “escuadrones de la muerte” (¡niños!). 

Semana: "Si no fuera por los 164 cadáveres de los ejecutados, el discurso demente y paranoico de José Fedor Rey sería apenas risible. Pero lo que revela es más bien el profundo grado de descomposición que ha alcanzado la guerrilla colombiana. Porque no son sólo Delgado y su amigo Pizarro los que hablan de “infiltrados”. Los demás guerrilleros los acusan a su vez a ellos de serlo."

Lo que pasó después

En 2014, la Fiscalía encontró 4 fosas con 12 cuerpos, presuntas víctimas de la masacre. 

Alias Javier Delgado fue capturado en Santiago de Cali el 08/02/1995. Él aceptó los cargos de rebelión y de homicidio de 144 personas (el horror de Tacueyó).

Él estuvo en prisión 7 años y el sábado 29/06/2002, su cuerpo fue encontrado en una celda en la cárcel de Palmira.

¿Suicidio? ¿Asesinato?

Hernando Pizarro -hermano del comandante del M-19, Carlos Pizarro- fue acribillado en 1995 en Bogotá.

La confesión

Aquellos macabros acontecimientos lograron actualidad en 2020 por la autoincriminación que acaban de realizar las FARC-EP en 6 asesinatos que sacudieron al país.

Los testimonios fueron presentados ante la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), que preside Patricia Linares.

El 03/10/2020, Linares informó sobre la recepción de una carta escrita el 30/09/2020 por ex integrantes del secretariado de las FARC-EP, entre ellos Carlos Antonio Lozada, Pastor Alape y Pablo Catatumbo, adjudicándose estos asesinatos entre 1987 y 1995:

** Álvaro Gómez Hurtado.
** Jesús Antonio Bejarano.
** General (r.) Fernando Landazábal.
** Pablo Guarín. 
** José Fedor Rey Álvarez.
** Hernando Pizarro Leongómez.

Todos casos muy diferentes. En algunos casos, las FARC también actuaron con estupidez importante. 

Por ejemplo, Jesús Antonio Bejarano Ávila (alias ‘Chucho’), el 15/09/1999, cuando seguía empeñado en crear una agenda para la paz.

Bejarano se sentía desprotegido y había advertido lo que le podría pasar.

En el caso de Gómez Hurtado, exlíder político conservador y candidato presidencial, perpetrado el 02/11/1995 a las afueras de la Universidad Sergio Arboleda en el norte de Bogotá, supuestamente por su accionar como senador en los años '60, cuando ocurrió el bombardeo de las llamadas República Independientes, teoría apoyada en un supuesto libro en el que el fundador de las FARC, 'alias Tirofjo', admitió que había cobrado la "deuda" contraída con Gómez Hurtado desde 1964. La versión siempre responsabilizó por el homicidio a Carlos Antonio Lozada, comandante del bloque Antonio Nariño.

Pero en el caso Rey Álvarez y Pizarro Leongómez fueron ejecuciones de impacto muy diferente. 

Para comenzar, en ninguno de los 2 casos pareció una ejecución de parte de las FARC.

Durante años se habló del suicidio de Rey Álvez. Y se dijo que Pizarro había muerto en un confuso episodio que involucraba a comandos especiales de los militares.

Después del reconocimiento de los 6 magnicidios, algunos pidieron a la JEP despojar de sus curules a los senadores de las FARC implicados en los hechos.

Ese será otro debate.