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Los agentes económicos reclaman cambios en la Argentina durante el feriado largo

Los anuncios del ministro Martín Guzmán y el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, sólo estimularon la desconfianza de los agentes económicos. El presidente Alberto Fernández se encuentra en una grave coyuntura, y esconderse en la pandemia ya no resulta una opción. El problema principal parece resultar aún más grave: la ausencia de coincidencias acerca de cuál es el rumbo posible para salir de la zona de crisis.

Extrema debilidad del peso argentino, que vuelve ilusorias todas las promesas de progresismo en la distribución del ingreso. No hay nada más regresivo que la inflación y el deterioro de la moneda propia.

No está subiendo el dólar estadounidense, en graves problemas en el mundo; está bajando el peso argentino, y esto es lo dramático.


La moneda argentina se encuentra sin piso, rompiendo a diario sus propios mínimos, y es imposible creer que no hay consecuencias políticas para una crisis cambiaria que, en verdad, es una crisis monetaria, que explicita una crisis gubernamental. 

El Frente de Todos carece de una estrategia, no cree en un plan, su equipo no es idóneo y no hay unanimidad sobre qué hacer. Se parece demasiado al gobierno de Mauricio Macri ya entrado en su propia crisis.

Hace tiempo que el presidente Alberto Fernández ha elegido esconderse en la pandemia, pero un día la pandemia dejó de ser una zona de confort para convertirse en la demostración de un fracaso ya que las estadísticas no acompañan a los esfuerzos realizados para evitar la tragedia . Todo indica que la Argentina avanza sin pausa hacia el peor escenario posible de la emergencia sanitaria, en cuanto a fallecidos cada 100.000 habitantes.

Por lo tanto, el presidente Alberto Fernández fue exigido de regresar a la agenda de la economía, golpeada por una crisis que se remonta a 2011 o antes, y que con el aislamiento social preventivo obligatorio ha crecido a niveles muy preocupantes sin que el Gobierno parezca tener un diagnóstico apropiado, algo que equivale a imaginar que carece de instrumentos suficientes.

Desde hace semanas que se insiste en que Fernández debe reorganizar su equipo de colaboradores, decisión imprescindible para reordenar su agenda de prioridades y relanzar su Administración, muy complicada al cumplir los 10 meses iniciales de gestión.

El Presidente ha insistido en desoír estos reclamos, iniciando visitas al interior y diálogos con gobernadores, creyendo quizás que así podría calmar a la economía, una tarea incomprensible. La falta de resultados ha sido evidente, multiplicando la crisis.

A regañadientes Alberto Fernández aceptó que su equipo económico, que acumula discrepancias entre sus integrantes, anunciara algunas medidas, que no eran las que esperaban los agentes económicos, pero esto no le importó a los funcionarios.

El resultado es evidente: el gobierno de Alberto Fernández carece de capacidad de obtener dólares estadounidenses, y los que aún le quedan no le alcanzan.

Esto se está reflejando en el mercado, tiene impacto en la economía cotidiana y en la estructural, y una falta de respuesta racional llevará la crisis aún más arriba.

Todos esperan decisiones durante el fin de semana largo, por el feriado del lunes 12/10.