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Huir de Venezuela en 'moto trocha', pagando 'vacuna' y no precisamente contra covid

"Amiga le cuento que estoy en Bucaramanga, Colombia (...) en Venezuela todavía está difícil la situación, yo tuve que pasar por la trocha porque la frontera está cerrada", así comienza esta conversación con una venezolana que decidió emigrar, por segunda vez. El éxodo no conoce de pandemia, sólo de necesidad. Y en el camino, esta migrante conoció algo más: Que la corrupción en los pasos ilegales también se viste con uniforme militar.

La migración venezolana tiene por lo menos 5 años en auge, y ni la pandemia la ha frenado. Esta es una foto de 2019, pero las historias se siguen repitiendo ahora, en 2020, por caminos ilegales hasta que vuelvan a abrir las fronteras. En detalle, un testimonio. Foto: Raúl Arboleda/AFP

La crisis tiene rostro de venezolano. Duele decirlo.

Pero, también lo tiene la fuerza para salir a buscar el pan o la medicina de cada día, así sea fuera del país.

Quizá por eso, el éxodo venezolano no se detiene. Ni el coronavirus lo frena.

De hecho, tras la reactivación de las actividades en Colombia volvió el fenómeno de la migración, esto, en medio del cierre fronterizo que fue extendido hasta el 1 de noviembre. Es más, las autoridades de Migración Colombia esperan que en los próximos meses los migrantes sean unos 200 mil.

Y es que los venezolanos huyen aunque las fronteras estén cerradas por la pandemia, aunque haya que pagar hasta lo que no tienen, aunque haya que pasar por el río, en moto o a pie. 

Eso no importa, lo importante es sobrevivir.

María (como la llamaremos para este reportaje) conoce de eso. 

Ella lo hizo: Salió de Venezuela hace un mes con ayuda de un 'moto trocha' y bajo la mirada de los militares venezolanos. Eso, ya para nadie es un secreto, pero ella todavía no alcanzaba a creerlo hasta que tuvo que pagarles para que la dejaran pasar por un camino que es ilegal.

Ya vemos por qué prefirió que reserváramos su identidad.

Un dato importante: Ella había migrado a Perú hace tres años. Se regresó a Venezuela en 2019 y el pasado 10 de septiembre volvió a salir de su tierra hacia el país vecino, del que también tiene la nacionalidad.

Como nadie puede contar lo que no ha vivido, mejor veamos el testimonio de María con las palabras que usó en sus notas de voz para respondernos:

Y empieza: "Le cuento que estoy en Bucaramanga (Colombia), ya tengo casi un mes de haber llegado. Aprendiendo algo de costura, mientras consigo trabajo".

"Aquí en Colombia ya todo está más movido, la gente sale con su tapabocas pero ya están trabajando. Se está normalizando todo".

"Yo quería terminar de estudiar, pero en Venezuela todavía está difícil la situación, y dígame que ya no hay gasolina. Yo tuve que pasar por la trocha porque la frontera está cerrada".

"En la trocha le pagas a una persona, a un contacto, y te pasa en la moto por el río. Gracias a Dios el río no estaba tan crecido, estaba bajito. Cuando está muy crecido ahí sí se paraliza todo, porque no hay cómo pasar".

"Pagué 20.000 pesos colombianos por la pasada, todo depende de la cantidad de las maletas que lleves. Son como 8 dólares, bueno, 10 dólares por si acaso, depende de quien lo ayude a uno a pasar el río".

"Le cuento que los guardias son pura corrupción, están del lado de Venezuela y me quitaron 10.000 pesos por la maleta. Son los que le quitan a uno dinero y ven qué llevas".

Entonces las cuentas van así en pesos colombianos: 
-De San Cristóbal a San Antonio tuvo que pagar un taxi: 30.000 pesos.
-La 'vacuna' a los militares venezolanos: 10.000 pesos.
-De San Antonio para cruzar el río fronterizo: 20.000 pesos (10.000 pesos cada moto, una para ella y otra para la maleta) El costo se incrementaría si se pasa con más maletas o incluso con niños.
-Después de pasar la trocha pagó un carro hasta el terminal de Cúcuta: 20.000 pesos.

Son como 60.000 pesos colombianos, si sacamos la cuenta al cambio oficial serían poco más de 15 dólares, y aunque no parezca mucho, déjeme decirle que serían unos 8 salarios mínimos en Venezuela. Un dineral para quienes ganan 2 dólares al mes.

En el camino, tal como dice María: "Todo es plata y corrupción".