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Aprobaron en Argentina el uso de trigo transgénico

Una científica de la Universidad Nacional del Litoral aisló un gen de las plantas resistente a las sequías. Con la empresa Bioceres lograron la autorización que faltaba para producir el trigo modificado y exportarlo a Brasil. 

Un alimento o grano transgénico consiste en una especie vegetal a la que se le ha incorporado material genético externo, como un gen o una porción de ADN. Mediante ingeniería genética se mezclan variedades diferentes y dan como resultado una nueva versión de la planta desconocida para insectos, para la tierra y el cuerpo humano.

Brasil compra cerca del 85% del trigo que Argentina consume. Por lo tanto, se acuerdo a las medidas del gobierno, la decisión de autorizar el trigo transgénico HB4 estaba sujeta a la aprobación de este país vecino. 

El grano HB4 desarrollado en laboratorios tiene la cualidad de resistir las sequías y es el único a nivel global. Es decir, que Argentina aprobó e implementará un cultivo aún no conocido en el mundo. 

Anoche se conoció la aprobación y hoy se publicó en el Boletín Oficial pero con la condición de depender del visto bueno de Brasil, que para Argentina es el mayor comprador del cereal.


El trigo HB4

La científica Raquel Chan, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) descubrió el gen HB4 del girasol hace 16 años. Aparentemente el hallazgo permite a la agroindustria posicionarse más allá de las condiciones climáticas y obtener trigo y soja a pesar de largas sequías. 

Chan trabaja desde 1995 con genes de plantas, aislándolos y probando si se adaptan al ambiente. En 2004, el CONICET, la UNL y la empresa Bioceres formaron una alianza público-privada y patentaron los avances. Con los años crearon la soja transgénica y luego el trigo, ambos granos tolerantes a la periodos sin lluvias. 

Ambos desarrollos fueron calificados como inocuos para el ambiente y para el consumo humano por parte de la CONABIA (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agrícola) y de SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

Sin embargo, en línea con otras medidas conjuntas entre el gobierno y el agronegocio, la principal traba para no comercializar este trigo modificado genéticamente no eran preocupaciones ambientales sino económicas. La Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios solo esperaba que Brasil le de el visto bueno para acelerar la autorización e iniciar la producción.