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En "Fratelli Tutti", el Papa dice que la propiedad privada es secundaria ante el destino universal

Papa Francisco firmó su 3ra encíclica en la tumba de Francisco de Asís, tal como estaba previsto. Se llama «Fratelli Tutti» (Hermanos todos, aunque para evitar el debate sobre cuestiones de género, se privilegió el título en italiano) y trata «sobre la fraternidad y la amistad social». Para cumplir con el plan, Jorge Bergoglio salió de Roma por 1ra vez desde la pandemia, "Dejando atrás el ruido ensordecedor de sospechas, ataques cruzados y venenos entre cardenales y obispos", agregó Domenico Agasso Jr. en su crónica. "En este momento que considera crucial para la historia planetaria, desea el recogimiento, la intimidad en la cripta franciscana. Simplemente tuitea a primera hora de la mañana: "El esfuerzo por construir una sociedad más justa implica una capacidad de fraternidad, un espíritu de comunión humana". Dos hashtags, #TempoDelCreato y #FratelliTutti, anticipan el tema de la Encíclica". 

La web oficial del Vaticano, Vatican News, explica sobre la nueva encíclica de Francisco: "El derecho a vivir con dignidad no puede ser negado a nadie, dice el Papa, y como los derechos no tienen fronteras, nadie puede quedar excluido, independientemente de donde haya nacido. Desde este punto de vista, el Papa recuerda también que hay que pensar en “una ética de las relaciones internacionales”, porque todo país es también del extranjero y los bienes del territorio no pueden ser negados a los necesitados que vienen de otro lugar. Por lo tanto, el derecho natural a la propiedad privada será secundario respecto al principio del destino universal de los bienes creados. La Encíclica también subraya de manera específica la cuestión de la deuda externa: sin perjuicio del principio de que debe ser pagada, se espera, sin embargo, que ello no comprometa el crecimiento y la subsistencia de los países más pobres."

Papa Francisco firmó su 3ra encíclica en la tumba de Francisco de Asís, tal como estaba previsto. Se llama «Fratelli Tutti» (Hermanos todos, aunque para evitar el debate sobre cuestiones de género, se privilegió el título en italiano) y trata «sobre la fraternidad y la amistad social». Para cumplir con el plan, Jorge Bergoglio salió de Roma por 1ra vez desde la pandemia, "Dejando atrás el ruido ensordecedor de sospechas, ataques cruzados y venenos entre cardenales y obispos", agregó Domenico Agasso Jr. en su crónica. "En este momento que considera crucial para la historia planetaria, desea el recogimiento, la intimidad en la cripta franciscana. Simplemente tuitea a primera hora de la mañana: "El esfuerzo por construir una sociedad más justa implica una capacidad de fraternidad, un espíritu de comunión humana". Dos hashtags, #TempoDelCreato y #FratelliTutti, anticipan el tema de la Encíclica".

El plan es abordar -desde un punto de vista espiritual, teológico y social- el futuro del mundo abrumado por Covid-19. 

Es un texto "social", que sigue el "Lumen fidei", de 2013; y el "Laudato si", de 2015. 

El pontífice de los católicos apostólicos romanos afirmó que la pandemia "no es un castigo divino, es la realidad que gime y se rebela".

El proceso se inició con la firma, el 04/02/2019 en Abu Dhabi, del "Documento sobre la Hermandad Humana", junto con el gran imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb.

Luego se enriqueció con mensajes y significados con el estallido del coronavirus. 

"Nadie se salva solo", argumenta Francisco en la perspectiva de "curar un mundo enfermo", desde la oración extraordinaria del 27/03/2020, cuando en una Plaza de San Pedro desértica y bajo la lluvia, pel recordó que todos los hombres y mujeres se encuentran a sí mismos "en el mismo barco".

El contenido

El 1er. capítulo se llama “Las sombras de un mundo cerrado”, las numerosas distorsiones de la época contemporánea: la manipulación y la deformación de conceptos como democracia, libertad o justicia; la pérdida del sentido de lo social y de la historia; el egoísmo y la falta de interés por el bien común; la prevalencia de una lógica de mercado basada en el lucro y la cultura del descarte; el desempleo, el racismo, la pobreza; la desigualdad de derechos y sus aberraciones, como la esclavitud, la trata, las mujeres sometidas y luego obligadas a abortar, y el tráfico de órganos. Además, un deterioro de la ética a la que contribuyen, en cierto modo, los medios de comunicación de masas.

El 2do. capítulo, “Un extraño en el camino”, reivindica al buen samaritano, superando prejuicios, intereses personales, barreras históricas o culturales. Así se introduce, también, el problema de los inmigrantes, exiliados y desterrados.

En el 3er. capítulo, “Pensar y gestar un mundo abierto”, Francisco nos exhorta a “salir de nosotros mismos” para encontrar en los demás “un crecimiento de su ser”.

Una sociedad fraternal será aquella que promueva la educación para el diálogo con el fin de derrotar al “virus del individualismo radical”. A partir de la tutela de la familia y del respeto por su “misión educativa primaria e imprescindible”, los “instrumentos” son: la benevolencia y la solidaridad. El derecho a vivir con dignidad no puede ser negado a nadie. Hay que pensar en “una ética de las relaciones internacionales”, porque todo país es también del extranjero y los bienes del territorio no pueden ser negados a los necesitados que vienen de otro lugar. 

El Papa recuerda que el derecho natural a la propiedad privada será secundario respecto al principio del destino universal de los bienes creados 

La Encíclica también subraya de manera específica la cuestión de la deuda externa: sin perjuicio del principio de que debe ser pagada, se espera, sin embargo, que ello no comprometa el crecimiento y la subsistencia de los países más pobres.

El 4to. capítulo, “Un corazón abierto al mundo entero”, retoma las migraciones “vidas que se desgarran”. Hay que evitar migraciones no necesarias. El Papa señala algunas “respuestas indispensables” a quienes huyen de “graves crisis humanitarias”: 

** aumentar y simplificar la concesión de visados; 
** abrir corredores humanitarios; 
** garantizar la vivienda, la seguridad y los servicios esenciales; 
** ofrecer oportunidades de trabajo y formación; 
** fomentar la reunificación familiar; 
** proteger a los menores; 
** garantizar la libertad religiosa y promover la inclusión social. 

El Papa también invita a establecer el concepto de “ciudadanía plena” en la sociedad. Y plantea la idea de una gobernanza mundial para las migraciones

El 5to. capítulo es “La mejor política”, una de las formas más preciosas de la caridad porque está al servicio del bien común y conoce la importancia del pueblo: el popularismo que promueve Francisco, antítesis del “populismo” que ignora la legitimidad de la noción de “pueblo”. La mejor ayuda para un pobre, explica el Papa, no es sólo el dinero sino permitirle la dignidad del trabajo. 

La política que se necesita, subraya Francisco, es la que dice no a la corrupción, a la ineficiencia, al mal uso del poder, a la falta de respeto por las leyes. 

El 6to. capítulo se titula “Diálogo y amistad social”, y presenta el concepto de la vida como “el arte del encuentro” con todos, incluso con las periferias del mundo y con los pueblos originarios, porque “de todos se puede aprender algo, nadie es inservible”. El relativismo no es una solución, sin principios universales y normas morales las leyes se convierten en imposiciones arbitrarias. Los medios de comunicación tienen un rol en esto. 

Hay un llamamiento del Papa al “milagro de una persona amable”.

En el 7mo. capítulo, “Caminos de reencuentro”, reclama “¡Nunca más la guerra!”, considera que estamos viviendo “una 3ra. guerra mundial en etapas”, porque todos los conflictos están conectados. Él reclama la eliminación total de las armas nucleares. 

Ligado a la paz está el perdón pero los que sufren la injusticia deben defender con firmeza sus derechos para salvaguardar su dignidad, un don de Dios. El perdón no significa impunidad, sino justicia y memoria. Perdonar es renunciar a la fuerza destructiva del mal y al deseo de venganza.

Francisco condena la pena de muerte: “Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal y Dios mismo se hace su garante”. Él exhorta no ver el castigo como una venganza y mejorar las condiciones de las prisiones, respetando la dignidad humana de los presos. Además, él opina que la cadena perpetua “es una pena de muerte oculta”.

En el 8vo. capítulo, titulado “Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo”, el pontífice reitera que la violencia no encuentra fundamento en las convicciones religiosas, sino en sus deformaciones. El terrorismo no debe ser sostenido ni con dinero ni con armas, ni con la cobertura de los medios de comunicación. El Papa subraya que es posible un camino de paz entre las religiones y que, por lo tanto, es necesario garantizar la libertad religiosa, un derecho humano fundamental para todos los creyentes.

La Encíclica concluye con la memoria de Martin Luther King, Desmond Tutu, Mahatma Gandhi y sobre todo, el Beato Carlos de Foucald, modelo para todos de lo que significa identificarse con los últimos para convertirse en “el hermano universal” (286-287)