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El voto evangélico mantiene viva la campaña de Trump

Es una minoría el electorado evangélico estadounidense que critica a Donald Trump, y su influencia se extiende a los católicos conservadores e inclusive a los islámicos conservadores. Pero en esta ocasión, se intenta profundizar sobre los cristianos evangélicos:

Donald Trump y líderes evangélicos en la Sala Oval.

Tony Suarez, vicepresidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano y asesor de fe de la Administración Trump que estuvo con el vicepresidente Mike Pence en un evento de la Coalición de Fe y Libertad el miércoles (30/09), le dijo a Religion News Service que se despertó con la noticia de que Donald Trump y su mujer Melania tenían covid-19, e inmediatamente envió una oración por correo electrónico al Presidente, que luego subió a Twitter:

"Conozco un nombre más grande que COVID, corona o SARS, es el nombre de Jesús y oro por la sanación en ese nombre maravilloso sobre ti y la primera dama. Descanse y recupérese señor. Nos vemos pronto en la campaña".

Varios pastores y líderes ministeriales alentaron a los estadounidenses a que era un momento para orar por el Presidente y el país, sin importar sus posturas políticas.

Algunos líderes, tal como Joe Carter, de The Gospel Coalition y McLean Bible Church, en las afueras de Washington DC, citaron la Biblia (1 Timoteo 2: 1–4): "Entonces, ruego, ante todo, que las peticiones, las oraciones, se haga intercesión y acción de gracias por todos los hombres, por los reyes y todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida pacífica y tranquila en toda piedad y santidad. Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador, quien quiere que todas las personas se salven y lleguen al conocimiento de la verdad".

Todo esto coincidió con una muy interesante reflexión de Courtney Weaver, corresponsal política del británico Financial Times, en USA: 

"(...) mientras que una encuesta del Pew Research Center en junio encontró que el apoyo a Trump entre los evangélicos blancos había caído del 67% al 59% entre abril y junio, esa misma encuesta encontró que al menos el 82% de los evangélicos blancos todavía se estaban preparando para votar por él en noviembre. En general, había más de 60 millones de adultos evangélicos en USA en 2018-19, según Pew. Una encuesta de Pew de 2014 encontró que el 76% eran blancos, el 11% latinos y el 6% negros.

Samuel Rodríguez, pastor y presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano, que ha estado haciendo campaña a favor de Trump, dice que las cifras internas de la campaña sugieren que el presidente está en camino de ganar hasta el 85% del voto evangélico, gracias al creciente apoyo. entre los evangélicos no blancos. Estos incluyen a los latinos que son incondicionalmente pro-vida y, dado que muchos emigraron a USA desde países socialistas, es más probable que se desanimen por la retórica positiva sobre el socialismo que proviene de algunos rincones del Partido Demócrata. (...)".

El ascenso

A mediados del siglo 20, Billy Graham, un ministro Bautista del Sur conocido como "el Predicador de América", asesoró a los presidentes Dwight D Eisenhower (republicano) y Lyndon B Johnson (demócrata), obteniendo una gran visibilidad para el cristianismo evangélico.

El movimiento se convirtió en una potencia política a finales de la década de 1970, cuando los predicadores fundamentalistas, sobre todo el televangelista Jerry Falwell, impulsaron a los conservadores cristianos a acudir a las urnas para defender la pro-vida o sea contra el aborto. 

En 1980, ese bloque de votantes impulsó a Ronald Reagan, pese a ser un divorciado, a la Casa Blanca porque se dijeron decepcionados de Jimmy Carter

"Con las elecciones de 1980, comenzamos a ver una coalición entre la derecha religiosa y los distritos de extrema derecha del partido republicano y esa coalición se ha convertido en una fusión", explicó Randall Balmer, profesor de religión en Dartmouth College y autor de "Evangelicalism en América". 

En el siglo 21, ningún candidato presidencial republicano podría ganar las primarias del partido sin el apoyo de los evangélicos blancos o los conservadores sociales. Entonces llegó Trump.

Fue el hijo de Falwell, Jerry Falwell Jr, entonces presidente de la evangélica Liberty University, quien decidió apoyar a Trump a principios de las primarias republicanas de 2015, no mucho después de haberle pedido al entonces abogado de Trump, Michael Cohen, que evitara la publicación de ciertas fotos escandalosas. (Fue el comienzo de un escándalo que ha llevado a la renuncia de Falwell Jr. en 2020). 

Luego se sumó la tele-evangelista Paula White, quien conocía a Trump y pasó a desempeñarse como su asesora espiritual. Hoy día ella es asesora en la Casa Blanca sobre cuestiones de fe.

White lidera una corriente evangélica que afirma que los cristianos deben ser recompensados por Dios ​​con riqueza material. 

Ella abrió muchas puertas a Trump entre los líderes evangélicos, y Trump los llevó directamente a la Oficina Oval, para mostrarles el poder temporal. A ellos, eso les deslumbró.

Algunos evangélicos han incorporado en su narrativa sobre a Trump al rey Ciro, el monarca persa que liberó a los judíos del cautiverio en Babilonia. 

Tony Beam, pastor Bautista del Sur y presentador del programa de radio Christian Worldview, dijo que seguía incómodo con las enseñanzas de Paula White. Ella fue muy atacada en enero, después de pedir que “todos los embarazos satánicos se pierdan ahora mismo”. 

White en la Casa Blanca ingresó en 2017 al afroamericano Kelvin Cobaris, fundador de la Iglesia Impact, de Orlando (Florida), Paula lo invitó a viajar a la Casa Blanca a reunirse con líderes evangélicos, y entonces Trump los reunió a la Oficina Oval. 

Cobaris fue encandilado por Trump: “Cuando tuve la oportunidad de reunirme con él y conversar con él yo mismo y tener algunas conversaciones sinceras con él sobre algunas cosas que sentí, y ver que me escuchó (...) Él se está rodeando de las voces de la fe (...)".

Desde entonces, en su comunidad afroamericana Cobaris ha sido cuestionado. Él le confesó a FT: “Recibo muchas críticas, algunas de las personas en mi comunidad dicen que creen que soy un vendido. Creen que me he vuelto en contra de la agenda de nuestras comunidades”.

Entre los evangélicos hay una minoría pequeña pero ruidosa que critica a Trump y dicen que ya tienen un hogar en el Partido Republicano ni en el movimiento evangélico. Pero hasta ahora no son votantes de Joe Biden porque afirman seguir siendo pro-vida. 

Es verificable que hay algunas divisiones irreparables pero el apoyo de la mayoría a Trump parece inclaudicable.

Los evangélicos latinos [y] las iglesias evangélicas han sido una parte importante para mantener a Trump competitivo entre los latinos... especialmente los latinos protestantes evangélicos varones”, dijo Matthew Wilson, profesor de la Universidad Metodista del Sur en Dallas. Y esto fue a pesar de la retórica sobre la frontera y los inmigrantes mexicanos y centroamericanos.

Un fenómeno similar se ha producido entre los afroamericanos: en las iglesias evangélicas negras Trump sigue teniendo un apoyo similar al que tuvo George W Bush y mayor al que tuvieron Mitt Romney y John McCain

Los que disienten

En diciembre 2019, en medio de los debates legislativos para decidir si correspondía o no un pedido de juicio político contra el Presidente, Mark Galli, quien era editor de la revista Christianity Today, escribió un editorial en la revista fundada en 1956 por el predicador Billy Graham, pidiendo que Trump fuera destituido de su cargo. Él editorializó porque es lo que la publicación había hecho en los casos de Richard Nixon y Bill Clinton, en el pasado.

El artículo se volvió viral y la reacción fue rápida: Galli terminó de inmediato fuera de Christianity Today, antes de lo previsto. La comunidad evangélica había cambiado.

La autora evangélica Jerushah Duford opinó: “Ojalá los demócratas valoraran la vida en el útero más que ellos. Ojalá los republicanos valoraran la vida fuera del útero más que ellos. Para mí, la pro-vida es un tema desde el útero hasta la tumba. Esa es realmente la forma en que lo veo".

En agosto, ella, quien se identifica como independiente en sus ideas políticas, se describió a sí misma en un artículo para el diario USA Today como "una evangélica sin hogar" que sentía que ya no pertenecía a su comunidad dado que muchos líderes de la iglesia -incluyendo a su tío, el conocido Franklin Graham- guardaban silencio sobre las acciones más controvertidas y muy cuestionables de Trump.

Después de que se publicó su artículo, Duford dice que escuchó que "miles" de otras mujeres evangélicas dijeron que se habían sentido de la misma manera o que no habían podido identificar qué era lo que estaban sintiendo hasta que ella lo expresó. Pero esto no es verificable hasta que hablen las urnas.

Jerushah Duford aclaró: “No hay forma de que yo vote por Joe Biden bajo ninguna circunstancia”, en especial por el tema del aborto. 

Pero, cualquiera sea el resultado de las elecciones de 2020, Duford es pesimista acerca de alguna reconciliación inmediata en la comunidad evangélica: "Honestamente, creo que podrían pasar décadas antes de que ocurra. Creo que la división que se ha creado en gran medida... por nuestro Presidente ha lastimado tanto a la iglesia... No creo que esto sea algo que se vaya a arreglarse en enero por ningún esfuerzo de la imaginación".