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Una mujer perdió líquido cefalorraquídeo tras un hisopado

Consultó al médico luego de notar una secreción nasal extraña, rigidez del cuello, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, sabor metálico en la boca y nauseas. 

Luego de la lesión causada por el hisopado, la paciente descubrió que tenía encefalocele: un defecto de nacimiento que afecta a uno de cada 10 mil personas en Estados Unidos en el que no se desarrollan correctamente los huesos del cráneo.

Luego de descubrir la condición congénita, se sometió exitosamente a la paciente a una reparación quirúrgica endoscópica de la base del cráneo. Posteriormente fue ingresada a una habitación posoperatoria para realizar un seguimiento neurológico y manejo de drenaje lumbar.

Una mujer en Iowa, Estados Unidos, debió someterse a una prueba de frotis nasal por COVID-19 antes de realizarse una cirugía de hernia programada. 


Sin embargo, luego del test, notó algunos síntomas extraños como secreción nasal, rigidez del cuello, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, sabor metálico en la boca y nauseas. 

Tras la consulta médica y una resonancia, el profesional de la salud advirtió que el malestar se debía a que estaba sufriendo una pequeña fuga de líquido cefaloraquídeo luego de haber sido hisopada. 

Pero, a pesar que la prueba es dolorosa e incómoda, no debe alarmar al resto de la población ya que la paciente tiene una rara deformación de nacimiento. Se trata de encefalocele, una formación de materia gris que sobresale del cráneo.

En general, la condición congénita se detecta cuando el bebé nace. Pero cuando el tejido está alrededor de la cavidad nasal puede pasar inadvertido para los médicos. Este es el caso de la mujer en cuestión, que ya había hecho chequeos por infecciones nasales pero sin descubrir la causa originaria. 

La malformación ocurre cuando el tubo neural no está completamente desarrollado y, por lo tanto, los huesos craneanos no son firmes ni completos. 

La paciente fue tratada con éxito y se encuentra con buen estado de salud. El procedimiento fue publicado ayer en la revista JAMA Otolaryngology - Head & Neck Surgery.