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Octubre es un mes decisivo para el vínculo entre China y el Vaticano

El Vaticano busca extender un controvertido acuerdo con Beijing sobre el nombramiento de obispos que dice ha traído resultados “positivos, aunque limitados” en los 2 años transcurridos desde su firma. Es la primera vez que el estado católico apostólico romano defiende públicamente su posición sobre el acuerdo, a medida que aumenta la presión de USA contra el papa Francisco -y algunos de sus cardenales- para retirar al Vaticano del acuerdo en medio de críticas sobre el historial de derechos humanos de China. El pacto debe ser renegociado en octubre, aunque Beijing aún no ha dicho si pretende extender el acuerdo.

Gran expectativa por la negociación entre China y el Vaticano, que recibe una gran presión de parte de USA para romper todo.

El 2do. año desde la firma del Acuerdo provisional China-Vaticano sobre los procedimientos para el nombramiento de los obispos católicos chinos (22/09/2018) ha transcurrido sin que las dos partes hayan recibido anuncios oficiales sobre la decisión de o ratificarlo o suspenderlo definitivamente o someterlo a revisiones y/o ajustes. 

Una extensión en el uso de esta herramienta de trabajo es esperada por el Vaticano, y fue presagiada en declaraciones públicas recientes de funcionarios chinos y vaticanos, incluido el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin; y los portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores en Beijing.

El acuerdo provisional sobre los nombramientos de obispos entre el Vaticano y la República Popular China -confirmó el director editorial de los medios vaticanos, Andrea Tornielli, en Vatican News- había entrado en vigor el 22/10/2018, un mes después de la firma, con una duración de 2 años "ad experimentum", antes de cualquier confirmación definitiva. 

Los detalles del acuerdo, firmado después de más de tres décadas de negociaciones, nunca se han hecho públicos, pero fue el primer indicio de que Pekín estaba dispuesto a compartir cierta autoridad con el Papa sobre el control de la Iglesia católica china.

La presión

Los grupos de presión seculares y del clero hostiles a China -todos cercanos a Donald Trump y al catolicismo más conservador y casi preconcilio Vaticano II- han utilizado todas las herramientas para obligar al Vaticano a retroceder. 

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, escribió en Twitter que el Vaticano "pondría en peligro su autoridad moral si renovara el Acuerdo".

La presión e intimidación ejercida sobre Francisco en relación con el expediente chino no consiguió el efecto deseado. Se entiende que el Papa y sus colaboradores no tienen intención de abandonar el proceso de negociación iniciado hace 2 años. 

No les interesa -y con fundamentos sólidos- la volatilidad de la coyuntura electoral estadounidense -u24news apoya en esto el enfoque vaticano- y miran la historia del catolicismo chino y los efectos embrionarios de un Acuerdo.

El alivio

En los 2 años que han transcurrido desde la firma del Acuerdo, no se han producido ordenaciones episcopales ilegítimas -las celebradas sin consentimiento papal-, tal como había sucedido desde finales de la década de 1950 impuestas por Beijing y destrozaron el catolicismo chino. 

2 nuevos obispos fueron ordenados de acuerdo con procedimientos particulares, aprobados por las 2 partes, lo que implica la aceptación por los ordenandos de la bula de nominación papal, es decir la autoridad del pontífice del Vaticano. 

Todos los obispos católicos chinos presentes en China hoy están en comunión plena y pública con el obispo de Roma y todos los obispos todavía "ilegítimos" habían sido perdonados y reconocidos por el Papa como titulares de respectivas diócesis.

Desde Roma, las próximas ordenaciones episcopales chinas no se imaginan como una agotadora partida de ajedrez con Beijing para reafirmar "quién está a cargo" en la selección de obispos, sino procedimientos más relajados.

Pero hay grandes limitaciones aún. A pesar del acuerdo, los católicos en China todavía están sujetos a persecución, con obispos clandestinos arrestados, desaparecidos o puestos bajo arresto domiciliario. Se ha prohibido a los menores asistir a los servicios religiosos, y los símbolos religiosos han sido demolidos o eliminados.

La Sede Apostólica de Roma ambiciona que en el futuro los obispos católicos chinos, con todos los obispos del mundo, puedan vivir y confesar sin más encubrimiento e implicación su plena comunión jerárquica con el Obispo de Roma. Por lo tanto, su agenda no es la del Pentágono o la Casa Blanca.

Parolin

En un editorial en su portavoz Vatican News, el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, afirmó que "valía la pena continuar" el acuerdo en términos provisionales para "verificar su utilidad para la iglesia en China".

“No obstante el largo período de tiempo y las dificultades, agravadas en los últimos 10 meses por la pandemia… me parece que se ha marcado un rumbo que vale la pena continuar; luego veremos”, dijo Parolin, según se citó.

El editorial se publicó antes de la llegada del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Roma. 

Pompeo tenia prevista una reunión con Francisco, pero fue cancelado- supuestamente porque al Vaticano le preocupaba que pudiera verse como una señal de apoyo a la campaña de reelección del presidente Donald Trump. 

Pompeo realizaba una gira europea de 6 días que incluyó al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y su ministro de Relaciones Exteriores, Luigi Di Maio.

Pompeo ha pedido al Papa que muestre "coraje" con China, informó la agencia AFP. No es el enfoque del Papa.

"En ningún lugar se ataca más la libertad religiosa que en China ... Hago un llamado a todos los líderes religiosos para que encuentren el valor para enfrentar la persecución religiosa", dijo Pompeo en un simposio organizado por la embajada de la Santa Sede en Estados Unidos.