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Media Argentina en llamas

Octubre llegó en plena crisis ambiental en Argentina. Sumado a la pandemia, miles de hectáreas con su fauna y flora se están perdiendo. También peligra la salud y los bienes de las personas. 

Mapa de incendios generado por el SINAME (Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias) del Ministerio de Seguridad de la Nación.

De acuerdo al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) el 95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas, y las principales causas son: preparación de áreas de pastoreo con fuego, fogatas, colillas de cigarrillos mal apagadas y el abandono de tierras. 


A su vez, el organismo afirma que "los factores climáticos como la falta de precipitaciones, las temperaturas elevadas, el bajo porcentaje de humedad, las heladas constantes y los vientos fuertes inciden en su propagación". A la lista falta adicionar el cambio climático y el aumento de la temperatura global a raíz de las emisiones de gases de efecto invernadero, que agrava los incendios en todo el mundo y no sólo en Argentina. 

Según el informe que brinda el SNMF al finalizar cada jornada, las provincias afectadas por incendios forestales son: 
- Santa Fe: activo en la zona del Delta
- Entre Ríos: activo en la zona del Delta
- Córdoba: 4 focos activos
- Buenos Aires: activo en Zárate
- San Luis: dos focos, en Papagayo y E Morro
- Jujuy: 7 contenidos y extinguidos
- Tucumán: activos en Burruyacu y Cruz Alta
- Salta: activo en Colonia Ikira Aguaray
- Catamarca: activo en Ancasti
- Corrientes: 9 focos controlados
- La Rioja: controlado

En total, en todo el año se quemaron 434.975 hectáreas de territorio nacional con consecuencias inconmensurables. Al respecto el mismo informe explica que:

"El fuego genera una alteración significativa en el sistema natural que provoca: la pérdida de biomasa, estructura vegetal, fragmentación de hábitats y pérdida de especies endémicas de la región. Se ven afectados los servicios ecosistémicos que brindan los distintos ambientes, como los valiosos servicios que aportan humedales y bosques. 

El impacto más notorio sobre la fauna se presenta en la pérdida de su hábitat y nichos ecológicos, reduciendo la diversidad y su abundancia relativa, con un efecto prolongado en el tiempo luego del fuego. Por otro lado, mientras la destrucción de los hábitats de los animales afecta fuertemente a las especies con menor movilidad, otras escapan del incendio refugiándose en otros sitios. A su vez, generan una presión sobre el nuevo ambiente en el que se refugian y provocan desequilibrios en el ecosistema. Asimismo, la competencia entre especies es mayor, escasean fuentes de agua y especies para la alimentación, afectando consecuentemente las redes tróficas del sistema".