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Llegó a la Argentina con $400 y encontró en la pandemia una razón para emprender

Jeanddy Rojas 'se las ha visto negras' (como dicen los venezolanos). Ella llegó a la Argentina hace más de 2 años, con tan sólo $400 en el bolsillo. Dejó a su hijo en Venezuela, pero un milagro lo trajo. Pese a su trabajo, la cuarentena los agarró con la nevera vacía. Y a lo largo de estos 6 meses, encontró en la pandemia un motivo para crear su emprendimiento de dulces, para que más nunca los alcance la noche sin comer. Toda una guerrera.

Jeanddy primero llegó con su esposo a la Argentina con $400 en el bolsillo. Se levantaron y a los 8 meses lograron traer a su hijo. La pandemia hizo que revivieran sus días en Venezuela, cuando la nevera estaba casi vacía, Pero lograron levantarse, otra vez, y todas las veces que sean necesarias.

En medio de la cuarentena, y del temor a perder su empleo, surgió su emprendimiento de dulces: @jeandys.bakery en Instagram. Todos los postres hechos a mano.

Jeanddy todavía tiene fotos de las protestas a las que iba cuando estaba en Venezuela. En una oportunidad, y en medio de la represión y el desespero, casi le pasa una multitud por encima. Ese día, y con todas las necesidades que estaban pasando, dijo: basta.

No quería una despedida triste, sino bonita.


De ahí que Jeanndy Rojas, junto a su esposo, Adolfo Olivo, decidieran irse de Venezuela por los caminos de la Gran Sabana, todo un paraíso selvático para quienes no lo conocen.

Pronto, ya no estarían en suelo tricolor, sino en Brasil y de ahí en Argentina: Su hogar, por ahora.

Eso fue hace más de 2 años. Jeanddy recuerda que, para ese momento de la llegada, cargaban tan sólo $400 en el bolsillo, sin contar el dinero que tenían apartado para pagar el alquiler. 

Todavía $400 era muy poca plata para sobrevivir en la Argentina de aquel entonces.

Pero, ¿Cómo lograron salir adelante?

Como Donald, Mickey y Goofy, cuenta Jeanddy.

Una rebanada de pan -casi invisible- para cada uno, galletas de agua, una salchicha por persona sin importar si era el almuerzo, y el lujo era compartir un muslo de pollo para los dos.

Si escribirlo no es sencillo, imagínense vivirlo.

Con todo lo difícil que fue ese primer mes en Argentina, estaban mucho mejor que en Venezuela. Venían ya vacunados, por así decirlo.

En su país, habían noches o amaneceres que no comían. Era desayuno y almuerzo, o almuerzo y cena. Hacer las 3 comidas al día ya era imposible.

Tampoco había mucho para elegir. Bastaba el arroz con lentejas (granos).

Y aunque Jeanddy y su esposo eran los primeros en salir a protestar, llegó un momento en que su sueldo "era sólo para el pasaje".

Ni modo, emigraron.

"Sentía que me moría"

A pocos días de su llega a la Argentina, su esposo empezó a trabajar en una empresa.

Jeanndy limpiaba casas.

Pero pronto se vendría el milagro.

No sé si les había contado, pero Jeanddy había dejado a su hijo Eliud en Venezuela. El dinero no alcanzaba para que viajaran los tres.

Mejor que ella nos explique cómo se sintió al despedirse: "Sentía que me arrancaban el alma. Que me moría. ¡Wow! dije, cuándo lo volveré a ver si en 11 años no nos hemos separado".

8 meses después de decir esas palabras, Eliud llegó a la Argentina.

Pero, detrás de su llegada, está un milagro (como la cree Jeanddy)

"Era 11 de septiembre y había una misa en honor a la Virgen de Coromoto (patrona de Venezuela), yo estaba con una depresión horrible. Mejor no vamos, le dije a mi esposo, pero él insistió. Llegamos a misa tarde, ya estaba empezando a hablar el obispo, y empecé a llorar. Le entregué a la Virgen mi  dolor como madre y le pedí que me ayudara a traer a mi hijo".

Una semana más tarde, una persona anónima le dio el dinero para que su hijo viajara de Venezuela a Argentina.

No sólo eso. Jeanddy, también consiguió un trabajo como recepcionista en una empresa.

Todo iba bien hasta que... llegó la pandemia.

Emprender, ahora o ahora

20 de marzo de 2020. Cómo olvidarlo. Comenzaba la cuarentena en Argentina por la pandemia del coronavirus.

Para Jeanddy y su familia fue más notable esa fecha, porque el aislamiento los agarró sin un peso en el bolsillo. Así, como a muchos.

Le escribió a Frank Atencio (muy popular en Instagram entre los venezolanos): "Tengo un chamo, mi esposo y yo no tenemos nada que comer", le reveló Jeanddy.

"Nunca había hecho eso", insiste.

En menos de 10 minutos ya tenia mas de 500 mensajes de personas que estaban dispuestas a ayudarla.

Ella, para retribuir la caridad, arregló otras bolsas de mercado para familias necesitadas en pandemia.

Mientras tanto, seguía la cuarentena. Jeanddy recibió primero la mitad de su sueldo, luego 'un poco' del ATP y ya después empezó a percibir 70% de lo que ganaba antes.

Como todos, tenía miedo de perder el trabajo y era momento de hacer algo.

Resulta que en esos días de encierro, compartió en un grupo de WhatsApp que estaba haciendo brownies y los participantes del chat le dijeron que los vendiera, pero ella respondió: "¿Quién me va a comprar eso?".

 Todavía un tanto desconfiada, se dispuso a hacer su propio logo y abrió una cuenta en Instagram para vender sus postres: @jeandys.bakery

Desde entonces, vende cualquier variedad de dulces hechos a mano: tartaletas, tortas, brownie, galletas, cupcakes.

"Como todo negocio, a veces las ventas están arriba y a veces abajo. Soy muy llorona cuando no tengo ni una venta (risas), pero gracias a Dios se ha mantenido. Muchas veces me ha ayudado, me ha sacado la pata del barro", cuenta.

Y quien sabe, quizá el emprendimiento crezca de tal manera que le ayude a cumplir su sueño de tener su propia cafetería, "a lo antiguo", como lo anhela.

De todos modos, Jeanddy sabe que se vienen otras batallas. Ahora teme por la vulnerabilidad de Argentina, aunque volver a Venezuela ya no es una opción.