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Mientras millones pasan hambre, toneladas de comida se desperdician: ¿Qué podés hacer?

El año pasado la Asamblea de la ONU designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Se debe a que el 14% de los alimentos entre la cosecha y la venta al por mayor se pierde. Aún no hay datos del proceso total incluyendo venta al por menor y consumo. 

Mientras el desecho de alimentos se vuelve una problemática global, más de 820 millones de personas están subalimentadas. Desde 2014 el número de personas afectadas por el hambre ha ido en aumento.

Desde 2014 el hambre no ha hecho más que ir en aumento progresivo, a pesar del aumento de la producción. A la par, hay más de 820 millones de personas subalimentadas.

En el mismo planeta, se pierde el 14% de los alimentos entre la cosecha y la venta al por mayor. Aún no hay datos exhaustivos que indiquen el porcentaje del proceso total incluyendo venta al por menor y consumo. 

Frente a este lamentable panorama, las Naciones Unidas (ONU) definió al 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. 

Antes de establecer esta jornada y nuevos mecanismos para registrar y controlar el porcentaje de desechos alimenticios, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) llegó a afirmar que se desperdiciaba el 30% de la comida fabricada o cultivada

La falta de acceso a una buena nutrición no es la única consecuencia. Sino que se desperdician al mismo tiempo todos los recursos que se necesitaron en la producción: el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital. 

Actualmente el desperdicio de comida que termina en vertederos es responsable del 7% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además casi el 30% de la tierra agrícola del mundo se utiliza para producir alimentos que nunca serán consumidos.

En África, por ejemplo, el desperdicio a nivel consumo es muy bajo pero la pérdida de frutas y verduras en las explotaciones agrícolas ascienden hasta el 50%, las más elevadas del mundo. Mientras el porcentaje de cereales y legumbres se estima en un 18%, un récord mundial compartido con Asia.


Pérdida o desperdicio

De acuerdo a la ONU la pérdida de alimentos es la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores. 

Este problema ocurre en:

# Las explotaciones agrícolas debido a un momento inapropiado de recolección, las condiciones climáticas, las prácticas utilizadas en la recolección y la manipulación, y la mala comercialización.
# Los almacenes, por almacenamiento inadecuado.
# El transporte: por déficits en la infraestructura y en la logística comercial. Aquí la elaboración y el envasado son determinantes en la conservación de los alimentos.

Por otro lado, el desperdicio alimentario se refiere a la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores. Esto sucede en:

# Los comercios: por la vida útil limitada, la necesidad de que los productos alimenticios cumplan las normas estéticas en términos de color, forma y tamaño, y la variabilidad de la demanda.
# El hogar: por mala planificación de las compras y las comidas, un exceso de compra (influido por porciones y tamaños de envases demasiado grandes), confusión sobre las etiquetas (fechas de consumo preferente y de caducidad) y un almacenamiento inadecuado en el hogar.


En Pandemia

La pandemia de COVID-19 ha provocado un aumento del desperdicio de alimentos perecederos en muchos países de bajos ingresos

La FAO explica que esta situación se produce en un momento en el que los consumidores compran mayormente productos ricos en carbohidratos y no perecederos, en vez de provisiones frescas.


Para colaborar en la solución del problema global, algunas acciones individuales son:

- Comprar en mercados de los propios agricultores y preferir la manufactura local en lugar de la importada

- Elegir productos de temporada

- Trabajar en una huerta propia, plantar árboles frutales, aromáticas en macetas o vegetales en cajones

- Comprar comestibles a granel

- Evitar lo envasado

- No precalentar el horno antes de cocinar.

- Aprovechar toda el agua que se utiliza, como por ejemplo regar las plantas con lo que sobró de alguna preparación hervida.

- Planificar las comidas de modo que sean calculadas las porciones justas y que no sobre.

- Cocinar con lo que se compró primero y luego con lo más reciente. Se puede colocar lo más viejo al frente de la heladera y lo demás hacia atrás.

- Congelar las sobras o compartirlas con quienes no acceden a un plato todos los días.

- Utilizar las sobras de maneras creativas para elaborar otras recetas. De hecho así nacieron varios platos tradicionales como el guiso o el gulash.

- Emplear las partes usualmente descartadas de los ingredientes, como las hojas de la remolacha o restos de carne para rellenos, las hojas del apio para sopas, las sobras de leches vegetales caseras para tortas, etcétera.

- Terminar las sobras antes de cocinar algo nuevo.

- No servirse más de lo que se planea comer o recurrir a platos más pequeños con porciones más razonables.

- Comenzar a producir compost con la basura orgánica.