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Turquía sospecha que Rusia no puede frenar el choque en el Cáucaso

Las repúblicas caucásicas de Armenia y Azerbaiyán luchan entre sí: el antiguo conflicto en la región de Nagorno-Karabaj, se libra con artillería pesada, drones y tanques. Armenia y Azerbaiyán sigue con sus combates por la región de Nagorno-Karabaj, con Rusia y Turquía detrás de ellos. Es un conflicto recurrente pero hoy día tiene características muy especiales.

A la izq., el presidente Ilham Aliyev (Azerbaiyán); y Nikol Pashinyan (Armenia), en una negociación en Viena, Austria.

Armenia y Azerbaiyán, vecinos en guerra han estado peleando por la región desde el final de la Unión Soviética. Pero nunca desde el armisticio de 1994 los combates habían alcanzado esta escala. 

La estructura básica del conflicto ha sido la misma durante más de 2 décadas: Nagorno-Karabaj es una región poblada por armenios en territorio azerbaiyano y que se ha declarado independiente. 

La región autónoma de Nagorno-Karabaj, que ya era autónoma durante la era soviética, así como una zona de amortiguación mucho más grande, que ocupan las tropas armenias y cuyos residentes azerbaiyanos han sido expulsados, intentan ser "recuperadas" por Azerbaiyán.

Armenia ganó la guerra por la independencia de Nagorno-Karabaj. Por lo tanto, el gobierno con capital en Ereván está interesado en la paz y la desescalada en la línea del frente. 

Azerbaiyán quiere cambiar el status quo, sus perspectivas se han reducido y la tentación de operaciones militares es grande.

Ya en abril de 2016, el gobierno con capital en Bakú intentó conquistar partes de Nagorno-Karabaj en un ataque sorpresa. 

Sin embargo, después de unos días, Armenia, que es más pobre y más pequeña pero tiene la ventaja del terreno montañoso, pudo recuperar y consolidar sus líneas. 

Una vez más, todo indica que en 2020 el ataque provino de Azerbaiyán.

Pero muchas cosas han cambiado desde 2016. Eso explica la fiereza de la lucha.

Christian Esch lo analizó en la alemana Der Spiegel:

1. La presión política interna en Azerbaiyán ha cambiado. El país es una dictadura impulsada por el petróleo y el gas, pero el presidente Ilham Aliyev tiene que estar atento a la opinión pública. Después de los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán en julio 2020, hubo manifestaciones en Bakú y estallaron disturbios dirigidas no solo contra Armenia sino también contra el liderazgo de Ilham Aliyev, percibido como "incompetente". Él destituyó a su canciller. Y ha regresado al combate.

2. Hace 2 años, una revolución pacífica derrocó al gobierno de Armenia, y el líder de la protesta Nikol Pashinyan se convirtió en 1er. ministro. En ese momento, los hombres poderosos que venían de Nagorno-Karabaj fueron expulsados ​​de la política local. En Bakú, la gente celebró la partida del "clan Karabaj". Pero resultó que cuando se trata de Nagorno-Karabaj, Pashinyan es de línea dura. "Artsakh es Armenia. Punto", dijo en 2019 en un mitin en Stepanakert. "República de Artsaj" es el nombre oficial dado al autoproclamado estado de Nagorno-Karabaj pese a que Armenia nunca ha reconocido formalmente al Estado independiente si bien lo financia y lo defiende.

3. Azerbaiyán tiene una cantidad inusualmente grande de apoyo de su socio más cercano, Turquía. Azerbaiyán siempre ha tenido vínculos estrechos con Turquía, al igual que la Armenia cristiana con Rusia. Pero antes, Ankara había actuado con cautela por Rusia. En 2020 está tomando partido como única potencia extranjera, en lugar de pedir la paz a ambos lados.

4. Rusia, la potencia protectora tradicional de Armenia, tiene sus propias tropas estacionadas en Armenia, que pertenece a la alianza militar liderada por Rusia CSTO (la "Organización del Tratado de Seguridad Colectiva"), pero no tiene interés en tomar partido. Esto lo ha percibido también Turquía: Azerbaiyán tiene más peso económico para Moscú. Y desde la revolución pacífica en Armenia, la gente en Moscú se ha mostrado escéptica sobre cuán leales son el primer ministro Pashinyan y su gobierno a Rusia en general. 

5. La directora de la emisora ​​de propaganda rusa RT Margarita Simonjan (de origen armenio) calificó al gobierno de Ereván bajo el liderazgo de Paschinyan como un "campo de desfile de las fuerzas antirrusas en el Cáucaso". Ella escribió en Facebook en julio: "Después de todo lo que has hecho, Moscú tiene el derecho moral de escupirte".

Mientras tanto, USA se distrae de la campaña electoral, la UE está preocupada por sí misma y la OSCE está paralizada por una crisis de liderazgo. Así que, al final, tendrá que ser Moscú sobre todo quien imponga con su peso la desescalada que se necesita con urgencia.