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Buena noticia para las neuronas hasta los 90 y un tip para tener en cuenta

Hasta hace un tiempo se creía que el sistema nervioso no tenía la capacidad de reemplazar las células muertas del cerebro. Pero se descubrió que el hipocampo crea nuevas neuronas hasta los 90 años, por lo menos. Que se formen nuevas neuronas significa que el cerebro no está condenado a un deterioro progresivo con la edad. Por el contrario, las células nuevas implican que también en este órgano hay mecanismos de “rejuvenecimiento”.

Nominado por el anatomista del siglo XVI, Giulio Cesare Aranzio, quien apreció una semejanza con la forma del caballito de mar, hipocampo, esta estructura del cerebro humano desempeña funciones importantes en la memoria y el manejo del espacio.

Que se formen nuevas neuronas significa que el cerebro no está condenado a un deterioro progresivo con la edad. Por el contrario, las células nuevas implican que también en este órgano hay mecanismos de “rejuvenecimiento”.

El estudio se tituló "Desentrañar la neurogénesis del hipocampo humano adulto", por Miguel Flor-García, Julia Terreros-Roncal, Elena P. Moreno-Jiménez, Jesús Ávila, Alberto Rábano y María Llorens-Martín.

Fue publicado en Nature Medicine, revista médica mensual revisada por pares que busca publicar artículos de investigación que "demuestren una visión novedosa de los procesos de la enfermedad, con evidencia directa de la relevancia fisiológica de los resultados". 

La neurogénesis adulta es el proceso mediante el cual se generan nuevas neuronas a partir de células madre neurales y células progenitoras en la edad adulta.

La existencia de neurogénesis posnatal, es decir, neurogénesis adulta, no ocurre en todo el encéfalo sino que se produce en el hipocampo, la llamada puerta de entrada a la memoria. 

En la enfermedad de Alzheimer el hipocampo es una de las primeras regiones del cerebro en sufrir daño.

El sensor

Hasta hace un tiempo se creía que el sistema nervioso no tenía la capacidad de reemplazar las células muertas del cerebro. Estas se forman principalmente durante la gestación. Sin embargo, a lo largo de la vida se pierden, debido al propio paso de los años, malos hábitos, lesiones, estrés, enfermedad, etc., explicó Edith Sanchez en la web La Mente es Maravillosa.

Con el tiempo se descubrió que en la edad adulta hay algunas células madre que pueden originar nuevas células cerebrales, pero su número es muy escaso. El estudio del equipo de María Llorens-Martín, científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y de la y de la Universidad Autónoma de Madrid (CSIC-UAM), aportó un dato trascendental: el hipocampo crea nuevas neuronas hasta los 90 años, cuando menos.

A día de hoy creemos que la neurogénesis es una especie de sensor de nuestro cerebro, y actúa detectando varios factores que nos rodean para decidir cuántas neuronas nuevas es necesario que nazcan en cada momento”, es una descripción de María Llorens-Martín.

El trabajo resuelve un debate que se había extendido por más de 2 décadas. La neurogénesis, el proceso por el cual se crean nuevas neuronas, era objeto de fuertes polémicas: los datos arrojados por diferentes estudios eran contradictorios.

En 1998 se presentó un estudio que, por primera vez, mostraba la presencia de neurogénesis en adultos. 

Después hubo otras investigaciones que llegaban a la misma conclusión: había formación de nuevas neuronas en los adultos, en la zona conocida como hipocampo. 

Sin embargo, también surgieron estudios que llegaban a la conclusión opuesta.

En el caso de los humanos, no contábamos con esta certeza, ya que investigaciones como la de José Manuel García Verdugo, de la Universidad de Valencia, parecía probar lo contrario. 

El equipo de Llorens-Martín analizó muestras de tejido cerebral de 58 personas adultas. El objetivo era demostrar que había presencia de neuronas jóvenes en el hipocampo, más exactamente en una zona llamada “giro dentado”

Para probar su idea, los investigadores se propusieron detectar la presencia de marcadores. Hay algunas proteínas que solo están presentes en el tejido si hay neuronas inmaduras.

Por lo tanto, si lograban detectarse dichas proteínas, significaba que sí había neuronas jóvenes y que, en consecuencia, la producción de estas células en los adultos era un hecho. Esto implicaba que, efectivamente, el cerebro crea nuevas neuronas hasta los 90 años, cuando menos.

Los hallazgos fueron concluyentes. Los autores señalaron que la discrepancia en los datos ofrecidos por los diferentes estudios surgen de la diferencia en las metodologías empleadas o a la calidad de los tejidos examinados. 

Como todos lo sabemos, las neuronas no son células como otras. Si el cerebro se renueva con estas neuronas, al menos en parte significa que las posibilidades de aprender se mantienen plenamente vigentes hasta edades avanzadas; de hecho, toda la vida. 

Una reproducción celular que se propicia e incrementa con la actividad física, la estimulación cognitiva y la interacción social.

Así pues, la detección precoz de una reducción en la generación de nuevas neuronas puede convertirse en un marcador temprano de la enfermedad de Alzheimer. De igual manera, los hallazgos pueden conducir a nuevas posibilidades terapéuticas para tratar este mal.

Un tip clave

Investigadores alemanes hicieron un experimento con un grupo de ratones: dejarlos en completo silencio durante 2 horas al día. Al mismo tiempo se haría una observación de sus cerebros para ver si esto originaba algún cambio.

Tras un tiempo de estar sometidos a esta rutina, pudo observarse que en todos los ratones estudiados se había producido un crecimiento del número de células dentro del hipocampo. Esta es la región del cerebro que regula las emociones, la memoria y el aprendizaje.

Los expertos también constataron que las nuevas células nerviosas se integraban progresivamente en el sistema nervioso central y que luego se especializaban en diferentes funciones. 

En conclusión, el silencio había producido un cambio muy positivo en el cerebro de los animales.

El cerebro nunca descansa, incluso cuando en un estado de calma estamos completamente quietos o dormimos. Cuando el cuerpo descansa comienzan a desarrollarse otros procesos que complementan los que se realizan cuando estamos activos.

Sucede una especie de depuración. El cerebro evalúa la información y las experiencias a las que hemos estado expuestos a lo largo del día. Luego organiza e integra la información relevante y desecha lo que no es importante.

Este proceso es completamente inconsciente, pero produce efectos conscientes. Por eso sucede que a veces encontramos respuestas durante el sueño. O logramos ver las cosas desde un nuevo punto de vista, después de haber descansado algunas horas.

Un proceso similar se produce cuando estamos en silencio. La ausencia de estímulos auditivos tiene casi el mismo efecto que el descanso. 

El silencio, por lo general, lleva a que pensemos en nosotros mismos y esto depura las emociones y reafirma la identidad.

El silencio no solamente nos vuelve más inteligentes, creativos y seguros. El silencio también tiene efectos muy positivos sobre los estados de angustia. 

Un estudio de la Universidad de Pavia, en el que se verificó que tan solo 2 minutos de silencio absoluto son más enriquecedores que escuchar música relajante: la presión sanguínea disminuye y las personas lograban sentirse más despiertas y tranquilas.

Podríamos afirmar que un silencio, al menos por pequeños lapsos al día, es un factor determinante en la salud cerebral.