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Con la llegada del calor primaveral, ¿se reducirán los contagios de COVID-19?

La gripe y otras enfermedades relacionadas son características de la época invernal. Pero ¿se puede esperar lo mismo del coronavirus?

Aparentemente el virus de la COVID-19 supo adaptarse a todas las condiciones climáticas.

En el hemisferio norte el verano coincidió con un descenso de los casos mientras que en Argentina durante el invierno el pico creció exponencialmente. 


Ante esta evidencia, muchos aseguran que sólo resta esperar la consolidación de la primavera y la desaparición del frío del año para que la curva de contagios disminuya. 

Pero frente a la disyuntiva, los países del centro dieron la respuesta: aunque san cálidos durante todo el año, como por ejemplo en Ecuador, el brote tuvo un gran impacto. 

Lo cierto es que ni el calor ni el frío influyeron mucho en la capacidad de trasmisión del virus, que supo adaptarse a las condiciones climáticas. 

Los profesionales sí indican que podría haber una mejoría respecto a las reuniones sociales, ya que la primavera posibilita reunirse en espacios abiertos y ya no es necesario estar resguardados. 

Las únicas medidas efectivas hasta el momento son las conocidas, distanciamiento e higiene.