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Sin tetas no hay paraíso, a la Argentina

En Pereira, Bogotá (Colombia), Catalina, una niña de 14 años se enfrenta a terribles situaciones con un solo objetivo, aumentarse el tamaño de los pechos, hasta que no entren en las manos abiertas de un hombre, para que así se le abran las puertas del paraíso. De pronto hay una versión argentina: las nuevas prótesis pectorales de la esposa de un diputado nacional provocaron la apoteosis del marido-legislador y un escándalo político de escala nacional con alcance global.

Juan Ameri, el diputado más famoso del mundo.

Difícil de explicar aún cuando el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, haya suspendido de inmediato a su colega 'chupatetas', Juan Ameri.

Ocurre en días de gran desgaste del Frente de Todos por cuestiones de la economía, y de cruces virulentos con opositores que intentan sacar ventaja de los errores gubernamentales.

Pero, básicamente, sucede en un escenario de gran deterioro de la credibilidad en los políticos profesionales, entre sus privilegios y prebendas.

Sin embargo, el problema central es que el FdT hace de la militancia el eje de su relato, un culto. 

La militancia permite sobrellevar todo, hasta las acusaciones de corrupción, y hay gente que lo cree, algo más del 30% de los electores argentinos. 

Lo que ha sucedido en la Cámara Baja golpea muy fuerte la épica de la militancia, quizás tanto como José López arrojando bolsos con dinero a causa de un motivo: del ridículo es difícil recuperarse.

Las bromas son enormes, comenzando por esa que dice que es injusto castigar a Ameri cuando es el primer diputado en la historia de la democracia argentina que no le mama las tetas al Estado.

También los que afirman que es una venganza feminista porque su reemplazante sería una diputada suplente.