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Airbus apuesta por el hidrógeno y presenta 3 prototipos

La industria de la aviación está probando combustibles alternativos, ya sea el hidrógeno o la electricidad, y ya aparecen los prototipos que no utilizan el querosene tradicional llamado JP1. Es el caso de Airbus, con 3 aeronaves experimentales propulsadas por el gas más abundante del universo, el hidrógeno.

Vicepresidente de Airbus, Glenn Llewellyn: “Hace 5 años, la propulsión de hidrógeno ni siquiera estaba en nuestro radar como una vía viable de tecnología de reducción de emisiones. Hoy, estamos entusiasmados con el potencial que ofrece el hidrógeno en términos de reducción de emisiones disruptivas”. El CEO de la compañía, Guillaume Faury: “Es un momento histórico para el sector de la aviación comercial en su conjunto y tenemos la intención de desempeñar un papel de liderazgo en la transición más importante que esta industria haya visto jamás”.

Antes de la noticia, hay que explicar la teoría.

Un vehículo de hidrógeno o vehículo impulsado por hidrógeno es un vehículo de combustible alternativo que utiliza hidrógeno diatómico como su fuente primaria de energía para propulsarse.

Estos vehículos utilizan el hidrógeno en uno de estos dos métodos: 

** o combustión 
** o conversión de pila de combustible. 

En la combustión, el hidrógeno se quema en un motor de explosión, de la misma forma que la nafta o gasolina. 

En la conversión de pila de combustible, el hidrógeno se oxida y los electrones que pierde resultan la corriente eléctrica que circulará a través de pilas de combustible que mueven motores eléctricos: la pila de combustible es una batería.

El vehículo con pila de combustible es de 0 emisiones porque el único subproducto del hidrógeno consumido es el vapor de agua, que adicionalmente puede mover una micro-turbina.

En la industria automotriz, quien más investigó el tema es la japonesa Honda. Ya en 2008 presentó su FCX Clarity.

En la aviación, Airbus pretende reducir su huella de carbono y trabaja en 3 prototipos que utilicen hidrógeno como principal fuente de energía, garantizando una autonomía prologada y un rendimiento muy elevado. 

Es el proyecto ZEROe, que pretende reducir las emisiones en los cielos hasta 50% para 2035, cuando levantarían vuelo las aeronaves.

El más grande de los prototipos cuenta con capacidad de hasta 200 pasajeros y una autonomía superior a las 2.000 millas náuticas (3.700 kilómetros), con un sistema de propulsión basado en motores turbofán. 

Estas características aplican también al llamativo BWB, con unas alas que forman parte del fuselaje.

El prototipo más pequeño es hasta 100 pasajeros y su autonomía se reduce hasta las 1.000 millas náuticas (1.850 kilómetros), con motores turbohélices. 

Existen diferencias motrices que es lo que se está probando.

No es igual quemar directamente en las cámaras de combustión que generar energía eléctrica en las pilas de combustible, tal como ya se explicó en el inicio. 

En el caso de esta aplicación, la electricidad generada complementa a la turbina de gas: un sistema de propulsión híbrido muy eficiente.