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El candidato a Nobel de la Paz usa 'rayos de calor' contra Black Lives Matter

Yonden Lhatoo es el editor en jefe del diario de Hong Kong, South China Morning Post, y simpatiza con los manifestantes estadounidenses de Black Lives Matter. Él planteó la curiosidad de que la Guardia Nacional y los policías estadounidenses tratan a los manifestantes en forma tan terrible como los policías de Hong Kong a los que protestan contra China. Esto quiere decir que Washington DC pide por los manifestantes de Hong Kong mientras apalea a los estadounidenses.

El dispositivo acústico de largo alcance (LRAD) es un arma acústica definida como “arma no letal”, producida por American Technology Corporation de USA. Tiene dos usos: la emisión de mensajes y la emisión de sonidos dolorosos. Se usa en situaciones de guerra; y, para el control de afluencias de personas.​ El candidato a premio Nobel de la Paz, Donald Trump, los utiliza contra Black Lives Matter.

Resultaría interesante que los legisladores noruegos que eligen al premio Nobel de la Paz definan qué hacer con el candidato conocido por mandar a apalear a los manifestantes de Black Lives Matter.

Si bien hace tiempo que todo lo vinculado al Nobel de la Paz está tan politizado y mediocre como lo referido al Nobel de Literatura, habría que escuchar el descargo de los interesados en que prospere semejante iniciativa.

Muy recomendable, en este contexto, la reflexión de Yonden Lhatoo en el South China Morning Post, de Hong Kong, quien simpatiza con los manifestantes estadounidenses pero descubre, con terror, que reciben tanta represión como los de Hong Kong que la Administración Trump considera 'luchadores por la libertad'.

Entonces, todo concluye en una politización y oportunismo que desvirtúa el reclamo estadounidense contra China. 


"En serio, ¿qué está pasando en Estados Unidos? ¿Nuestros hermanos y hermanas estadounidenses están bien? Porque suena como 'The War of the Worlds' (La Guerra de los Mundos), de HG Wells, y 'Nineteen Eighty-Four' (1984), de George Orwell combinados.

¿Recuerdan ese infame episodio en junio cuando los agentes de la ley fueron acusados ​​de usar gases lacrimógenos, balas de goma, bolas de pimienta, granadas de humo, explosiones y porras para obligar a los pacíficos manifestantes Black Lives Matter a salir del parque Lafayette Square en Washington DC?

La controvertida represión contra las personas que protestaban contra el racismo después de la muerte de George Floyd, un hombre negro, mientras era sometido por la policía, se ordenó solo para que el presidente Donald Trump pudiera caminar frente a la Casa Blanca y pararse afuera de una vieja iglesia en el parque para una extraña oportunidad fotográfica.

Como si eso no fuera lo suficientemente surrealista, con Trump sosteniendo una Biblia, al revés, en una exhibición monstruosa de poder y piedad, ahora resulta que querían usar un arma de "rayo de calor" contra esos molestos manifestantes, pero no podían conseguir uno. Quizás el Dios de Trump no tenía nada de eso, en Su nombre, en Su casa de adoración.

De todos modos, según múltiples informes de medios de la talla de The Washington Post, NBC News y otros, la policía militar le había preguntado a la Guardia Nacional sobre el despliegue del llamado Sistema de Denegación Activa, un arma de diseño militar que utiliza tecnología de microondas para golpear con un rayo invisible de energía, que causa un dolor tan punzante que te hace sentir como si tu piel estuviera en llamas. 

Piense en la Guerra de los Mundos y los rayos de calor que los marcianos dispararon desde sus trípodes gigantes para desintegrar a los desventurados terrícolas que se apresuraban a buscar seguridad debajo.

Según los informes, la policía y los funcionarios federales que buscaban poner fin a la protesta también estaban buscando otra arma que suena aterradora, el dispositivo acústico de largo alcance (LRAD), que es un cañón de sonido que aturde a los objetivos con un ruido penetrante como la alarma de un automóvil y puede causar dolor y daño en el oído. Ha sido utilizado en múltiples ocasiones por la policía estadounidense en otras protestas.

La policía de Hong Kong también tiene el LRAD en su arsenal de control de multitudes, pero nunca lo ha desplegado, ni siquiera en el apogeo de la violencia de protesta del año pasado. La misma fuerza policial, fíjate, fue atacada por los legisladores estadounidenses y la Administración Trump, a través de un proyecto de ley que prohíbe la venta de gas lacrimógeno, gas pimienta y balas de goma a Hong Kong.

Entonces, ¿los manifestantes de Hong Kong necesitan estar protegidos de los gases lacrimógenos pero está bien golpear a sus homólogos estadounidenses con rayos de calor y bombardearlos con cañones sónicos?

Debe doler ser un activista estadounidense y tener que soportar tanta discriminación y doble rasero cuando se trata del profundo respeto que su gobierno federal tiene por los hongkoneses en contraposición al abierto desprecio por los estadounidenses.

Otro ejemplo de este trato de padrastro es el fiscal general de los Estados Unidos, William Barr, presionando a los fiscales federales para ser más duros con los manifestantes estadounidenses y considerar presentar cargos de sedición contra ellos, ya sabes, el mismo delito que las autoridades de Hong Kong han identificado al enjuiciar a algunos activistas locales, para gran horror de Washington. Diferentes estilos para diferentes personas.

Si ha leído la excelente serie de novelas gráficas DMZ, de Brian Wood, la extravagante premisa que se le ocurrió hace más de una década no parece demasiado descabellada en estos días: una 2da. guerra civil estadounidense, esta vez entre los Estados Unidos de América y los secesionistas Estados Libres de América del Centrl, deja el país dividido en dos, con la isla de Manhattan atrapada en el medio como una zona desmilitarizada. El protagonista es un joven periodista que intenta contar las historias de unos 400.000 neoyorquinos que luchan por sobrevivir en la zona de guerra.

Qué tontería, solo cosas de cómics, bien puedes decir. Sí, bueno, también allí se habló de disparar rayos de calor a los manifestantes."