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Luchan por salvar a Pippo y otros restaurantes que agonizan

Si bien el cierre de Pippo es definitivo, sus trabajadores están protestando a las puertas del local gastronómico para conseguir un salvataje. El pedido hace eco en otros restaurantes porteños como Chiquilín, de hecho la jornada de protesta es a escala nacional para pedir al Gobierno que los gastronómicos vuelvan a trabajar en su totalidad. Más allá del cierre, las historias de vida, la historia de la Ciudad.

A principio de este mes se anunció que Pippo cerraba definitivamente a raíz de la crisis generada por la pandemia. Así como Pippo, otros. Los gastronómicos están desesperados.

Pasado mañana cumple 63 años.

Trabajaba de mozo en Pippo, un restaurante que guarda historia porteña.

Probablemente sea uno de los trabajadores más antiguos de ese lugar: 45 años de servicio.

Ese tiempo "me pasó como nada", cuenta Manuel Toro, quien desde el 10 de marzo no trabaja.

La pandemia hizo que el sector gastronómico cerrara sus puertas por más de 5 meses.

Pippo no resistió y anunciaron que ya no volverían a abrir. Definitivamente.

De ahí, la angustia de los empleados, quienes hoy están protestando a las puertas del restaurante.

Reclamo e historias de trabajo

La protesta se lleva adelante a escala nacional. 

Son los gastronómicos que exigen regresan a sus actividades, con protocolos sanitarios. De hecho, en Capital Federal, también están protestando frente al restaurante Chiquilín.

"Es lamentable porque los gastronómicos nunca vivimos lo que está pasando ahora. Siempre habíamos sobrevivido. La situación es crítica", dijo Toro al canal A24.

Para él, todo culmina si Pippo no vuelve a funcionar.

"Si Pippo no abren termina mi ciclo gastronómico, mi ciclo de trabajo, porque dónde me van a contratar", enfatiza.

Rodeado por otros compañeros de trabajo, piden la reapertura, un salvataje para el restaurante o que sean indemnizados.

Por ahora, y desde que comenzó la pandemia, sólo cobran la mitad del sueldo. Lo que corresponde al ATP.

Desde el gremio

Humberto Ballhorst, secretario de la seccional metropolitana de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) lamentó la situación.

"Este establecimiento no se puede perder. Así como otros tantos restaurantes históricos. Es un pedazo de historia para la Ciudad", dijo.

Y precisó: “Pedimos la reapertura de nuestros establecimientos. Las medidas que han declarado últimamente no nos sirven. Un 60% de los locales de nuestra actividad no tiene espacio al aire libre para trabajar".

"Después de 5 meses y medio todavía hay establecimientos cerrados”, finalizó.