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Día de Prevención del Suicidio: el poder de una comunicación saludable

Hablar de salud mental es una necesidad cada vez más clara e ineludible, sobre todo en cuarentena. Este 10 de septiembre la propuesta es re-pensar los discursos sobre actos de quitarse la vida. ¿Qué se puede hacer para aportar a una comprensión adecuada del problema?

La comunicación es una herramienta para el cambio social.

El suicidio es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el acto deliberado de quitarse la vida. La prevalencia y los métodos utilizados varían de acuerdo a los diferentes países.

Según la OMS, unas 800 mil personas se quitan la vida cada año, lo que representa una tasa estimada de 11,4 muertes por cada 100 mil habitantes. Este motivo  representa la segunda causa de fallecimientos entre los jóvenes de entre 15 a 29 años, después de los accidentes de tránsito.

En Argentina las últimas cifras son del año 2014 e indican que en ese año hubo 3.340 defunciones por suicidio. Al igual que las tendencias internacionales, la mayor cantidad de estas muertes se dio entre los adolescentes y adultos jóvenes.

En este contexto, la comunicación cobra relevancia y se posiciona como una herramienta para el cambio social. Aquí se incluye el derecho a informar y ser informado, hablar y ser escuchado, ser visible en el espacio público y existir socialmente, tanto en el terreno individual como colectivo.

Hablar de suicidio de complejo porque abarca múltiples aspectos como pobreza, violencia familiar, explotación sexual y laboral, educación, salud, discapacidad, sexismo, derecho a la expresión, entre otros. Pero aún así una necesidad urgente. 


Consejos para entornos saludables
En la niñez y adolescencia la mayoría de las personas que intenta suicidarse es ambivalente y no busca exclusivamente la muerte. Se supone entonces que el suicida no quiere fallecer, sino que desea dejar de sufrir, según UNICEF.

Algunas acciones de comunicación saludables y que colaboran en el problema, según la organización, son:

- No hablar del comportamiento suicida como una respuesta entendible a los cambios o la degradación social o cultural. 
- Entender a los casos de suicidio como problemas de salud mental.
- El suicidio no es algo inexplicable sino el resultado de múltiples factores. 
- El hincapié siempre debe estar en la prevención y en la depresión como una condición tratable. 
- No pensarlo como un acto heroico.
- No describir el suicidio como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual. No es una solución. 
- Buscar no romantizar el acto. 


Factores que ayudan
Según la Dirección Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud de Argentina, además de la comunicación los principales factores que generan condiciones saludables para prevenir el suicidio en jóvenes son:

- Desarrollar habilidades sociales que le permitan integrarse a los grupos.
- Generar confianza en sí mismo desde la educación, aceptando los fracasos y destacando las victorias.
- Capacidad de autocontrol sobre el propio “destino”, adaptabilidad, responsabilidad, persistencia, perseverancia, razonable calidad de ánimo.
- Mantener buenos niveles de actividad.

Por otro lado no pueden prescindirse los factores externos como la Ley 27.130 o Ley Nacional de Prevención del Suicidio. La normativa sancionada en 2015  tiene el objetivo generar acciones con el entorno de la persona que se quitó la vida para evitar nuevos eventos.