icon

Prevención de COVID: la promesa de un milenario compuesto de algas

Dos instituciones argentinas investigan el potencial antiviral del elemento natural. Ayudaría a disminuir los contagios y la gravedad de la enfermedad.

La carragenina o carragenano es un compuesto químico que se encuentra rellenando los huecos en la estructura de celulosa de las paredes celulares de algunas algas.

Si las investigaciones arriban a conclusiones optimistas, el compuesto podría impedir el ingreso y la reproducción del virus en la mucosa de la nariz y, en efecto, prevenir los contagios y disminuir la gravedad de la enfermedad.

Paralelamente, pero sin intencionalidad, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y del Hospital de Clínicas comenzaron a estudiar la sustancia para aplicarla a pacientes con COVID-19. 

Se trata de un compuesto químico conocido y utilizado hace más de 600 años llamado carragenina que se extrae de algunos tipos de algas. Contiene polisacáridos con carga negativa que atrapan a los virus cuyas proteínas son de positiva. 

Se aplica con vaporizador y funciona en dos formas: como barrera electrostática y como reductor de la carga viral. 

"El estrés respiratorio no solamente tiene un origen en la infección pulmonar, sino en el comando central del sistema respiratorio. Con esa idea, me planteé que entonces teníamos que tratar de bloquear la entrada al sistema nervioso para evitar los cuadros graves de la enfermedad. Empecé a buscar y descubrí las carrageninas. Y también me encontré con Juan Manuel Figueroa, que las estaba utilizando desde hace tiempo en el Hospital de Clínicas para sus enfermos pediátricos" explicó Osvaldo Uchitel, investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (CONICET) a Nora Bär para La Nación. 

La carragenina
Hace aproximadamente 60 años se comenzaron a evidenciar los beneficios de la carragenina en enfermedades virales como la hepatitis, dengue, herpes, influenza y el rinovirus.

La sustancia se extrae de algunas especies de algas, sobre todo la Chondrus crispus que comúnmente se la llama musco irlandés. Crece en la zona del Atlántico norte y se ha utilizado milenariamente como espesante de alimentos. Actualmente también se usa en cosmética y farmacéutica. 

Para terminar de corroborar el aparente poder del compuesto, se llevan adelante dos ensayos clínicos randomizados y doble ciego. Uno de ellos es desarrollado en personal sanitario y el otro en pacientes leves de reciente diagnóstico.