icon

Cayeron Apple, Amazon, Zoom y Facebook pero lo de Tesla fue peor

Las acciones de las grandes tecnologías cayeron por 3ra. sesión de negociación consecutiva, provocada por la creciente preocupación de que algunas de las acciones consideradas beneficiarias de la pandemia de coronavirus hayan subido demasiado y demasiado rápido. En el caso del índice compuesto Nasdaq ya es corrección, apenas 3 sesiones después de un cierre récord: es la caída más rápida de la historia. Se derrumbaron Apple, Amazon.com, Facebook y Zoom Video Communications, todas más del 4% (aunque siguen estando más de 30% mejor que como comenzaron 2020) pero las acciones de Tesla sufrieron la mayor caída de la historia.

Elon Reeve Musk, físico, emprendedor, inventor y millonario sudafricano, nacionalizado canadiense y estadounidense. Cofundador de PayPal, SpaceX, Hyperloop, SolarCity, The Boring Company, Neuralink, y OpenAI. Director general de Tesla Motors.

Las acciones de Tesla sufrieron la mayor caída conocida, en una venta masiva provocada por la noticia de que el pionero del automóvil eléctrico fue ignorado cuando intentaba su inclusión en el índice S&P 500.

Las acciones de Tesla cayeron 21%, en su mayor derrumbe desde que Tesla hizo su debut comercial en 2010. La retirada empujó las acciones a un mínimo de 3 semanas en medio de una venta masiva en Wall Street que afectó a las grandes empresas de tecnología. Pero Tesla tuvo el peor desempeño de todos los componentes del Nasdaq 100.

La extrema volatilidad de las acciones de Tesla debilita la credibilidad de la empresa. De pronto desaparecieron US$ 82.000 millones de valor bursátil de una empresa que en agosto 2020, en 1 día, ganó US$ 52.000 millones.

La burbuja

24 horas antes, Andrew Parlin, fundador y director de inversiones de Washington Peak, una firma de asesoría de inversiones, había escrito en el diario Financial Times, un análisis premonitorio:

"En 1988, cuando era un inversor joven y sin experiencia, conocí a un analista de transporte de Nomura. Él explicó cómo una empresa ferroviaria mediana y muy endeudada poseía terrenos en la bahía de Tokio. Tenía el potencial de construir un gigantesco complejo de condominios en este terreno, diversificándose así hacia el mercado inmobiliario altamente rentable. 

No importa que la tierra estuviera desolada e inaccesible. Ni que conseguir el permiso necesario llevaría años. Produjo modelos financieros elaborados que mostraban cómo las acciones valían de cinco a diez veces su valor actual. Mi cabeza dio vueltas. Incluso las acciones de los ferrocarriles de Japón habían sido etiquetadas como activos y arrastradas por una de las manías bursátiles y de bienes raíces más poderosas de los tiempos modernos. 

En aquel entonces, cualquier cosa con una pizca de exposición a los bienes raíces estaba en el centro de la especulación. Ahora, los sectores más populares de USA son casi todos tecnologías disruptivas. Las acciones con exposición real o percibida a la nube, pagos digitales, vehículos eléctricos, alimentos de origen vegetal o cualquier cosa que tenga que ver con la economía del hogar se han disparado de manera meteórica. 

Las historias que rodean a los disruptores más populares son tan poco realistas como lo que sucedió en Japón. Se forman burbujas alrededor de acciones y sectores individuales. A medida que los círculos concéntricos de exceso se ensanchan, más y más poblaciones se infectan. Historias bursátiles tremendamente exageradas obligan a desvincular el análisis fundamental y los precios de las acciones. 

Así es como una acción como Tesla tiene una capitalización de mercado de US$ 400.000 millones, frente a los US$ 80.000 millones de marzo y los US$  40.000 millones de hace un año. El ascenso de Tesla luego envuelve todo el mercado de vehículos eléctricos en un frenesí de especulación. Estas mazorcas de exceso continúan apareciendo y extendiéndose de modo que, eventualmente, se acumulan enormes y desestabilizadores excesos de valoración en grandes franjas del mercado. (...)".

Toyota

Las acciones de Tesla se habían multiplicado por 6 desde el comienzo de 2020, un repunte que en un momento hizo que valiera más del doble que Toyota, el fabricante de automóviles convencionales más valioso del mundo. 

Sin embargo, desde entonces, las acciones de Tesla han retrocedido 34% en 5 sesiones bursátiles.

La empresa S&P Dow Jones Indices, que administra el S&P 500, superó a Tesla cuando anunció 3 nuevas empresas para agregar al índice de referencia como parte de su reponderación trimestral regular. 

Tesla confiaba en convertirse en 1 de las 2. Pero no. El desaire provocó una ola de ventss, ya que los administradores de fondos que rastrean el índice deben agregarlo a sus carteras para reflejar el índice de referencia. La especulación de que en septiembre ingresaría al S&P 500 es lo que alentó las compras frenéticas en agosto.

Algunos analistas dicen que no hay que perder la esperanza. Por ejemplo, Garrett Nelson, analista de CFRA, dijo que, de concretarse ese movimiento potencial, "provocará una nueva ola de compras".

Sin embargo, aunque técnicamente es posible, tal movimiento se considera muy poco probable. 

Se pueden agregar nuevas empresas en cualquier momento, y Tesla en el más reciente trimestre cumplió con los requisitos de 12 meses de rentabilidad para ser admitida, aunque sólo gracias a la venta de créditos regulatorios a otras automotrices necesitadas de cumplir con las normas ambientales, pero no por la venta de autos.

La compañía confirmó que había completado una colocación de acciones el viernes, logrando un aumento de capital a un precio promedio de US$ 446 pero que llegó a estar 9 veces arriba que el precio del anterior aumento de capital por US$$ 2.000 millones hace 16 meses, cuando los rumores de bancarrota se arremolinaban sobre la compañía.

La anterior caída en el precio de las acciones de Tesla se produjo el mismo día en que General Motors adquirió una participación del 11% en Nikola, un desarrollador de vehículos de pilas de combustible de hidrógeno y baterías con sede en Arizona. El acuerdo, que hará que GM suministre fabricación y otros servicios a Nikola, hizo que las acciones de la nueva empresa subieran más del 40%.