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Autismo y vacunas: lo que se sabe de esta relación polémica

Científicos han indagado el posible vinculo de causa efecto entre ambas variables a lo largo de las últimas dos décadas. ¿Qué descubrieron?

El mito de que las vacunas generan autismo en los niños apareció en 1998 y, a pesar de las múltiples investigaciones, aún sigue generando un problema global de salud pública.

Así como las vacunas aplicadas directamente a bebés han sido acusadas de provocar diagnósticos relacionados al Trastorno del Espectro Autista (TEA), también se acusó a las madres que recibieron inyectables durante sus embarazos. 

Por eso, una investigación (más) indagó sobre esta posibilidad. Un equipo del Instituto Karolinska liderado por el doctor Jonas Ludvigssonen en Suecia, estudió los registros de bebés de madres vacunadas contra la gripe A (H1N1) durante el embarazo. 

En total, 39.726 bebés fueron expuestos prenatalmente a la vacuna y 29.293 no. A los bebés, nacidos entre octubre de 2009 y septiembre de 2010, se les realizó un seguimiento hasta diciembre de 2016 para analizar el posible riesgo.

En conclusión encontraron que:

- 394 (1%) niños expuestos a la vacuna y 330 (1,1%) niños no expuestos tuvieron un diagnóstico de TEA. 

En síntesis, evidenciaron que la exposición prenatal a la vacunación contra el H1N1 no se asoció significativamente a un diagnóstico posterior de autismo. Es decir, son seguras.