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En el Líbano, Macron ofrece silla a Hezbollah

El presidente francés Emmanuel Macron presentó en Líbano 2 opciones, antes de regresar a París: o implementan reformas, y la ayuda internacional vital fluirá en abundancia, o las puertas a la asistencia se cerrarán de golpe, y el liderazgo político puede ser blanco de sanciones. Ahora, que elijan.

Emmanuel Macron en Beirut.

"No vine hoy a dar una advertencia. Regresé para ayudar al Líbano y acompañarlo a su futuro", dijo Emmanuel Macron, al cumplirse 100 años desde que la Francia colonial declaró la fundación del Gran Líbano.

Macron llegó a Beirut por 2da. vez en 1 mes para presionar a los líderes sectarios del país para que encuentren un consenso sobre las reformas y sobre la necesidad de terminar con décadas de corrupción y mala gestión que han devastado el país. 

Macron se comprometió a realizar a fines de octubre una conferencia mundial de ayuda para Líbano, si se inician las reformas.

Desde la terrible explosión en julio que mató a 190 personas, hirió a más de 6.000 y destruyó la mitad de Beirut, causando hasta $ 4.600 millones en daños materiales en un país que ya estaba en default financiero, Líbano quedó al borde de convertirse en un Estado fallido: protestas masivas, una profunda crisis económica y financiera, un brote creciente de coronavirus y una de las mayores explosiones no nucleares jamás registradas.

En ese momento, Macron llegó a la ex colonia francesa con el mensaje de que el cambio era imprescindible si el país quería evitar un colapso total.

"Estás en un momento crítico de tu historia en el que se debe reformar el sistema político", ratificó Macron.

"Cuando un país se desintegra, nunca se sabe cuándo renacerá".

Mustapha Adib

En el interín entre que Macron se fue y volvió a Beirut, renunció el gobierno del primer ministro Hassan Diab y asumió unó nuevo que lidera Mustapha Adib, bajo la presión directa de Francia.

Francia reclamó a Adib una participación de toda la sociedad libanesa, a diferencia del gabinete de Diab.

Macron admitió que Adib no es un "mesías" y que es respaldado por "fuerzas políticas que han perdido la confianza de la opinión pública" pero que sus interlocutores le han prometido formar un gobierno en 15 días, algo sin precedentes en la historia reciente de Líbano, donde la formación de un gobierno demanda muchos meses.

Macron prometió regresar en diciembre para dar seguimiento al proceso de reforma.

Y si las reformas no se implementan, Macron denunciará a quienes impidan el cambio: "No le daremos al Líbano una carta blanca o un cheque en blanco", dijo Macron, presionando con el apoyo que tiene en la opinión pública su gestión y la condena abierta que reciben los líderes tradicionales.

Macron que no descarta sanciones contra quienes se compruebe que han comtido delitos de corrupción o terrorismo. Y sus voceros deslizaron que nadie tendrá privilegios, ni siquiera el yerno del presidente Michel Aoun, Gebran Bassil, quien encabeza el partido con más participación en el Parlamento.

Un cambio clave consiste en si Líbano cumplirá el mandato constitucional, nunca cumplido en la realidad, de convertirse en un estado secular.

Actualmente, todos los escaños en el Parlamento se asignan por religión o secta, y los cargos estatales superiores se asignan según criterios religiosos.

Hezbollah

Macron incluyó en la lista de convocados a colaborar a Hezbollah. 

Varios periodistas han insistido en preguntar a Macron por el motivo para invitar a Hezbollah a sentarse a la mesa. 

Antes, Macron se sentó con un alto funcionario de Hezbollah.

De acuerdo a u24news, Macron decidió bien porque Hezbollah es un coprotagonista de la sociedad libanesa, con una organización muy importante, que no se puede desconocer, y con representación parlamentaria.

Macron no puede cometer los mismos errores sectarios de varios líderes 'cristianos' de Líbano, aún cuando USA e Israel -que son parte del problema del Líbano- insistan en que Hezbollah es un grupo terrorista. Distinto sería que Hezbollah desistiera de participar, algo que no hizo, al menos hasta ahora, el grupo chií pro iraní.

Precisamente Macron dijo que Hezbollah es parte importante de la población libanesa, y sería una tontería excluirlo 'a priori' de la reforma que él impulsa.

En cambio sí dijo Macron que en la próxima ronda de conversaciones de reforma abordaría el muy delicado tema de la milicia de Hezbollah, que rivaliza con el ejército libanés.

Sin duda que al abordar la milicia de Hezbollah, sostenida por Irán, él deberá invitar también al desarme a las otras milicias que hay en el Líbano.

Luego, Macrón voló a Bagdad, Irak.