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El glifosato pone en riesgo la supervivencia de las abejas

A pesar que los desarrolladores del herbicida digan lo contrario, la evidencia en su contra es cada vez mayor. Los polinizadores son esenciales para la vida humana.

Se estima que aún falta por descubrir 4 millones y medio de especies de abejas.

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en sistemas de agroindustria actuales. A pesar que se ha definido como inofensivo para los insectos, estudios recientes divulgados por el periodista ambiental Luis Pavesio demuestran lo contrario.

Además de eliminar plantas indeseadas, el químico afecta funciones esenciales de las abejas. Particularmente su capacidad de aprendizaje y memoria.

¿Por qué estas habilidades de los polinizadores son tan importantes? Porque de ellas depende su supervivencia, ya que constituyen el método por el cuál encuentran las flores, recuerdan las características de su néctar, así como la ubicación de su colmena, entre otros.

Todos estos procesos cognitivos se ven alterados por la exposición al glifosato, que provoca que las abejas “olviden” la asociación entre una planta y su néctar.

“El glifosato afecta la capacidad de orientación y navegación de las abejas. Las que se expusieron al glifosato, realizaron vuelos desorientados y tardaron más tiempo en volver a la colmena que aquellas que no se expusieron al herbicida. Además, las abejas expuestas al glifosato lo llevaron a la colmena, con lo cual, tanto larvas, como las abejas ´obreras´ están expuestas al glifosato”, explicó el periodista.

Estos insectos son esenciales para la vida humana, ya que colaboran en la producción de un tercio del total de alimentos a nivel mundial. Además, “son alimento de otros animales, controlan plagas, descomponen la materia orgánica, limpian el agua y mantienen la fertilidad del suelo”.

No obstante, en el mundo hay cada año menos ejemplares, al igual que el resto de insectos que disminuyen en un 2.5% anualmente.