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Una esperanza de justicia ambiental en la Capital del Petróleo

Comodoro Rivadavia no se olvida del derrame de hidrocarburos de 2007 que contaminó su mar para siempre. Hoy se reanudan las audiencias del primer proceso penal por un delito ambiental que llega a estas instancias.

A 100 años del descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia un buque derramó 300 metros cúbicos de crudo al agua.

El barrio Caleta Córdoba de Comodoro Rivadavia (Chubut) sufrió el 26 de diciembre de 2007 uno de los peores desastres ambientales de la historia del país. 

El buque Arturo Illia de Antares Naviera, realizaba operaciones de descarga de lastre y carga cuando derramó 300 metros cúbicos de crudo al agua.

Después de la fecha, los habitantes no pudieron zambullirse nunca más en el mar sin salir pegoteados de petróleo en el cuerpo. Los pescadores quedaron sin ingresos. Los animales sin casa. Y los turistas con una playa arruinada. 

Después de 13 años, la causa penal llegó a juicio. El 11 de agosto pasado comenzaron las audiencias a cargo del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia presidido por el juez Juan Guanziroli e integrado también por la jueza Ana María D’Alessio y el juez Juan Giménez. Hoy se reanudarán las audiencias, que se extenderán hasta el viernes 28. 

100 años antes del desastre, se descubrían los hidrocarburos en Caleta Córdova, un barrio de Comodoro Rivadavia. Este hito nacional lo llevó a portar el nombre de Capital Nacional del Petróleo. 

El caso de 2007 es el único juicio que llega a estas instancias sin un arreglo económico de fondo que detenga todo el proceso.

"Todo derrame de hidrocarburos, y particularmente en el mar, genera daños socioambientales y ecológicos cuya magnitud es inconmensurable, entraña múltiples y diversas variables (económicas, ecológica, meteorológicas, biológicas, técnicas, sociales, etc.) que, interrelacionadas, determinan impactos ambientales complejos e inciertos que se extienden en tiempo y espacio. La productividad que sostiene los sistemas ambientales declina inevitablemente. Los daños visibles en playas y restingas, flora y avifauna costera y marítima empetrolada; y los daños no visibles, los hidrocarburos y metales pesados disueltos en el agua que se bioacumulan en peces, moluscos, crustáceos. Es la degradación y muerte de biodiversidad, es también la pérdida de ingresos y fuentes de trabajo de quienes viven de la pesca artesanal y la recolección de mariscos", explica el Observatorio Petrolero Sur.