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En Ciudad se podrá dar "último adiós" a enfermos de covid-19

Ya el sanatorio Mater Dei lo ha implementado. Y ahora la Ciudad de Buenos Aires avanza en un protocolo para que los familiares de enfermos terminales con coronavirus puedan despedirse, eso sí, sin ponerse en riesgo. Hasta ahora los internados morían en soledad, otro lado trágico de la pandemia.

El protocolo está en estudio para que la despedida no represente un riesgo de contagio para los familiares.

Lo anunció el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós.

Es un punto muy importante en medio del dolor de la pandemia. Y se trata de la posibilidad de que familiares puedan despedirse de los enfermos graves con coronavirus.

"Estamos completando el protocolo para que en los próximos días podamos estar poniendo de manera operativa la posibilidad de que los familiares puedan tener un último adiós", indicó Quirós durante el reporte epidemiológico de la Ciudad de Buenos Aires.

El funcionario insistió: "Es un tema en el que la Ciudad ha venido trabajando en las últimas dos o tres semanas intensamente (...) es un tema que nos preocupa muchísimo y queremos dar una solución".

Sobre el protocolo, Quirós informó que "requiere la discusión con los jefes de terapia intensiva porque no todos tienen la misma disposición ni circuitos. Tenemos que hacerlo de manera segura para los familiares".

Uno de los pioneros

Ahora bien, ante esta posibilidad vale destacar un reportaje de la agencia EFE sobre el hospital argentino que permite dar el último adiós a los enfermos de coronavirus.  

El sanatorio Mater Dei, ubicado en el barrio porteño de Palermo.

Según EFE fue uno de los primeros en permitir las visitas de familiares en ciertos casos, cumpliendo un protocolo de seguridad por el que el visitante debe portar un equipo de protección idéntico al del personal sanitario, el encuentro no puede exceder la media hora, salvo excepciones, y el contacto físico está limitado.

El único requisito que debe cumplir el familiar que quiere realizar la visita es no pertenecer a ningún grupo de riesgo y cumplir con las normas, que permiten también "que acaricie al paciente de forma directa, con sus guantes, y que preferentemente con cierta distancia le hable suavemente al oído".

Hasta la fecha (14 de agosto) se permitió que 14 pacientes en terapia intensiva recibieran visitas de familiares cercanos, como hizo Augusto Bresenio, un pediatra de 59 años que pudo visitar a su madre, de 87 años, dos veces y despedirse de ella en los días previos a su fallecimiento.

Esas visitas, afirma, le trajeron una condición de "gratitud de paz" ya que le permitieron dedicarle unas últimas palabras a su madre.

Y es que una de las cosas más dolorosas de la pandemia era la imposibilidad de despedirse.