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EEUU aprueba el uso de plasma tras la polémica prohibición

La semana pasada la FDA dijo que los datos eran demasiado débiles para permitir el tratamiento, ya que las investigaciones aparentemente no contaban con un grupo de control.

En Argentina se lo utiliza pero como un tratamiento experimental ya que no cuenta con estudios randomizados y a doble ciego que demuestren su efectividad.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) comunicó ayer que autorizaba el uso de plasma sanguíneo de pacientes que se han recuperado de COVID-19 como tratamiento para la enfermedad. 


Se trata de una "autorización de uso de emergencia" luego de haber prohibido el tratamiento a mediados de la semana pasada.

El organismo argumentó que la evidencia preliminar sugiere que el plasma sanguíneo puede disminuir la mortalidad y mejorar la salud de los pacientes cuando se administra en los primeros tres días de su hospitalización.

Tras la primer decisión, Trump acusó a la FDA de tomar decisiones con motivaciones políticas. Pero ayer celebró el revés en una conferencia de prensa en la que aseguró que llevaba "tiempo queriendo hacer esto".

En Argentina sí se utiliza el plasma de convaleciente y consiste en la transferencia de anticuerpos de un paciente recuperado a un enfermo. El método cuenta con un largo registro histórico de cura de enfermedades infecciosas respiratorias.