icon

El gran debate de los siglos: diseño vs. casualidad

Desde Jean-Baptiste Lamarck, la sociedad escucha los fundamentos de quienes o estudian o promueven la existencia de la Tierra, su naturaleza y su horizonte a través de las diversas teorías de la Evolución. Alfred Russell Wallace, Charles Darwin, Motō Kimura, etc. Sin embargo, no es frecuente leer los fundamentos de quienes defienden el Diseño Inteligente, más conocido como Creacionismo. Aquí un texto llamativo al respecto:

Los saltamontes longicornios son una familia de ortópteros. Hay más de 6.400 especies. En general son de colores crípticos, semejan hojas. Varían en tamaño entre 5 y 130 mm. La mayoría son nocturnos y producen estridentes llamados. Se diferencian de los otros saltamontes por sus largas antenas.

Oído externo: pabellón auricular (cartílago recubierto de piel: hélix + lóbulo) y conducto auditivo externo (desde el pabellón auricular hasta el tímpano, atravesando el hueso temporal del cráneo. Contiene pelos y glándulas que producen el cerumen, que dificulta el ingreso de cuerpos extraños o polvo a través del conducto).

Oído medio: cavidad llena de aire separada por el tímpano del conducto auditivo externo y en comunicación con el oído interno a través de la ventana oval y la ventana redonda. En su interior se encuentra una cadena de huesecillos unidos entre sí por articulaciones de tipo sinovial: martillo, yunque y estribo. Está conectado con la nasofaringe por un conducto de reducidas dimensiones que se llama trompa de Eustaquio.

Oído interno: vestíbulo (utrículo y sáculo, para mantener el equilibrio) + conducto coclear, lleno de un líquido llamado endolinfa; rampa vestibular, llena de un líquido llamado perilinfa; y rampa timpánica, también llena de perilinfa. A lo largo de la membrana basilar, el órgano de Corti: 16.000 células con cilios que son los receptores de la audición, transformando la energía mecánica de las ondas sonoras en impulsos eléctricos que se transmiten al cerebro a través del nervio auditivo o nervio vestíbulococlear.

El oído es un órgano sensorial que permite percibir los sonidos, formando el sentido de la audición,​ y en mamíferos también se encarga del equilibrio. 

** El humano puede detectar sonidos de entre 0 y 140 decibelios con un rango de frecuencias comprendido entre 40 y 20.000 hercios. 
** Las ballenas pueden percibir infrasonidos con una frecuencia inferior a 40 hercios. 
** Los perros son capaces de detectar ultrasonidos con una frecuencia superior a 20.000 hercios.

Ahora vamos a un texto de Celedonio García-Pozuelo, redactor y editor de la revista 'Naturalia', de la Asociación Naturalia Ailarutan (Madrid, España):

"Ciertas polillas poseen oídos en la base de sus alas, las mantis los tienen localizados en su abdomen y los saltamontes longicornios en las patas. Ante la pregunta de en qué se parecen las patas de un saltamontes y los oídos de una persona, no tenemos por qué pensar que se trata de una broma con truco. Podemos responder que la pata del saltamontes no es sólo una estructura para la locomoción. También es portadora de los oídos.

Patas auditivas

Pero podemos ir más lejos aún. Según una investigación publicada en la revista 'Science', los saltamontes longicornios (familia Tettigoniidae), de la especie Copiphora Gorgonensis, poseen oídos en sus patas delanteras cuya estructura y funcionalidad se muestra equivalente a la de un oído de un mamífero, tal como el humano.

El tímpano en estos saltamontes es totalmente externo (así se aprecia en la fotografía adjunta), recibiendo las ondas sonoras que circulan por el medio aéreo. El tímpano transmite, con su vibración, ese sonido a una cadena de tres huesecillos, en el caso de los seres humanos.

Pero en Copiphora Gorgonensis, la transmisión se produce del tímpano a una placa rígida, la placa timpanal. Tanto la cadena de huesecillos del oído humano como la placa timpanal del 'saltamontes longicornio' cumplen la misma función: amplificar el sonido en el paso del medio aéreo al líquido en el que se encuentran inmersas las células sensoriales. Es lo que se llama 'conversión de impedancia'. El sonido se transmite finalmente a un medio líquido y la presión de las ondas actúa sobre las células sensoriales que captan las diferentes frecuencias.

En el ser humano, las células sensoriales se sitúan en la cóclea y en el saltamontes en la vesícula acústica, una cápsula que alberga las células sensoriales y el líquido que las rodea. Esta cápsula se encuentra en la pata, junto al tímpano y la placa timpanal.

Diseño de la estructura

Nos encontramos, pues, ante la adaptación de un sistema auditivo similar a diferentes planes corporales, el de un insecto y el de los mamíferos. Para el evolucionismo, se trata de un caso de convergencia evolutiva, pero la idea de diseño de la estructura parece más explicativa, al hacerse evidente que su complejidad haría inútil cualquier estado evolutivo intermedio.

Esto es cierto no sólo en lo que afecta a la organización de la estructura en sí, sino para el añadido de sus relaciones con sistemas necesarios para su funcionamiento completo, tal es el caso del sistema nervioso que debe dar sentido a lo percibido por el oído.

Por otra parte, se muestra una vez más que aunque existan organismos más o menos complejos, difícilmente podemos hablar de ninguno de ellos como primitivo, en ese sentido de incompleto o necesitado de perfeccionamiento. Cualquier organismo es “perfecto” en su medio."