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Merkel en el laboratorio, hace Fase 1 para asignación universal y Fase 2 para el IVA

En agosto ocurrió una pérdida de ímpetu en el crecimiento económico del sector privado en la Zona Euro en su conjunto. El Índice PMI Compuesto de la Actividad Total de la Zona Euro de IHS Markit registró 51,6 en agosto, en descenso frente a su lectura de julio de 54,9. En julio se había observado la 1ra. expansión de la actividad total en 5 meses gracias a un repunte tras la pandemia y los trastornos causados por los confinamientos en toda la zona euro. El impulso del crecimiento alemán se redujo en agosto. La manufactura continuó mejorando, registrando más ventas desde el interior del país y el extranjero (China y Turquía). Sin embargo, el continuo recorte de empleados es un recordatorio de que las empresas siguen bajo presión para reducir los costos. Servicios no se recupera. Alemania intenta atravesar el período malo con la menor tensión social posible.

Angela Merkel intenta diversos escenarios para aliviar la tensión social en la crisis económica.

Alemania hará un experimento con el ingreso mínimo universal. 

El proyecto, llamado My Basic Income, lo realizará el instituto DIW Berlín, en colaboración con la Universidad de Colonia y otros organismos nacionales, y se financia con la aportación de hasta 140.000 habitantes. 

El objetivo es observar cómo afecta el ingreso de una renta mensual sin obligaciones al comportamiento de las personas que las reciben en cuando al ocio, la búsqueda de trabajo, el uso del tiempo libre o la salud.

El programa tiene 3 fases: 

** en 2021, 120 personas recibirán una renta mínima que se determinará mediante las condiciones de cada uno de los solicitantes y, en paralelo, se comparán sus hábitos con los de 1.350 personas que no cobrarán ninguna renta mínima;

** si los resultados son concluyentes, se pasará en 2022 a la Fase 2, en la que las 120 personas cobrarán 1.200 euros mensuales para dilucidar si los efectos son iguales;

** en 2023 se pasará a la Fase 3, en la que los 1.500 miembros del estudio cobrarían los 1.200 euros. 

Cada 6 meses, y desde el comienzo del proyecto, los ciudadanos beneficiarios tendrán que responder una serie de cuestionarios sobre sus parámetros de vida y sus actitudes tras obtener la renta mensual.

La intención de los investigadores es que en 2 meses 1 millón de alemanes se inscriba en el programa, y entonces se hará la selección. 

Todos los ciudadanos residentes en Alemania que sean mayores de 18 años pueden registrarse en la página web del estudio. Se les pedirán diferentes datos socioeconómicos para obtener una muestra representativa.

Para los investigadores, una renta básica solo será positiva si crea efectos beneficiosos a nivel individual y colectivo, si es viable económicamente y si no desincentiva la búsqueda de empleo.

En otros países europeos también hay experiencias con la renta mínima. 

El caso más conocido es el de Finlandia, que dio 560 euros a 2.000 ciudadanos durante 2 años. Las conclusiones fueron agridulces: mejoró su bienestar pero desincentivó la búsqueda de empleo.

Italia, por su parte, probó en 2019 un sistema para aliviar a personas sin recursos o con pocos ingresos que establecía ayudas mensuales de hasta 780 euros. 

En España, el Ingreso Mínimo Vital fue aprobado en junio 2020 y contempla una ayuda máxima de 1.015 euros en función de la familia, pero hubo pocos beneficiarios.

Holanda y Canadá han probado medidas de este tipo. 

En USA, Jack Dorsey, cofundador de Twitter, ha financiado un proyecto de renta mínima en varias localidades con un presupuesto total de US$ 3 millones.

El IVA

A su vez, Alemania también experimenta con la baja del IVA.

En la crisis, durante el 2do, semestre decidió fomentar el consumo y contribuir a contrarrestar la tasa de inflación, según explicó la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

Con el IVA rebajado, el índice de precios al consumidor (IPC) en Alemania en julio fue del -0,1% en términos interanuales y -0,5% respecto al mes anterior.

Según Destatis, es difícil comprobar en qué medida esta reducción temporal del IVA (del 19% al 16% y del 7% al 5% para la alícuota reducida) fue trasladada al consumidor.

En el supuesto de una aplicación total e inmediata de la rebaja del IVA al consumidor, según un cálculo matemático, la tasa de inflación seria 1,6% inferior a la que se habría registrado de no aplicarse esta medida.

Los bienes en general se abarataron en su conjunto un 1,4% entre julio de 2019 y de 2020: un motivo podría ser la rebaja del IVA, señala Destatis.

Los alimentos se encarecieron 1,2% en términos anuales, notablemente menos que el 4,4% de junio.

El precio de la fruta subió 7,8% por encima de la media, al igual que la carne y los derivados cárnicos (5,4%), mientas que los aceites se abarataron un 3,4%.

Sin tener en cuenta el impacto de la energía y los alimentos, la tasa de inflación se habría situado en julio en el 0,7%.

Los precios para ropa y calzado descendieron 1,7%, y los productos duraderos, 1,0%.

El tabaco, excluído de la rebaja del IVA, se encareció 6,6%.

En el sector servicios, las tarifas se incrementaron 1,2% interanual por encima de la media.

Los alquileres de viviendas, excluidos asimismo de la rebaja temporal del IVA, aumentaron 1,4%.

Otros servicios, como los de peluquería y cuidado corporal, restaurantes, cafés y venta ambulante, se encarecieron hasta 4,9%.