icon

Ponerse y quitarse la ropa puede diseminar virus de covid-19

Es muy interesante las formas de contagios, que no siempre son tal como lo imaginan muchos. Hay nuevos avances al respecto. Se habla de una suerte de polvo o aerosol que transmite virus. El asunto es muy complejo.

Nicole Bouvier, médico e investigador de enfermedades infecciosas del Hospital Mount Sinai, estudia los virus respiratorios, en particular la influenza A, recordó la revista Wired, que hizo la investigación. 

La especialidad de Bill Ristenpart, un ingeniero químico de UC Davis, es la dinámica de fluidos. 

En el caso de la gripe, eso significa medir cómo las propiedades físicas como la temperatura, la humedad y la velocidad del viento cambian el vuelo de las burbujas respiratorias que salen de las narices y bocas de humanos y roedores. 

Juntos, con docenas de conejillos de indias y casi US$ 2 millones de los Institutos Nacionales de Salud (CDC), investigaron: ¿Por qué hay una temporada de gripe?

Eso, todavía no lo saben. 

Pero su trabajo ha arrojado evidencia convincente de que algunos virus respiratorios, al menos en animales de laboratorio, no siempre viajan a través de gotas de líquido, como los científicos han asumido durante mucho tiempo. 

Los conejillos de indias pueden lanzar partículas infecciosas al aire desde su pelaje, patas y jaulas.

A veces, en lugar de asentarse en objetos grandes como mesas y teléfonos celulares, los gérmenes se adhieren a las superficies de los sólidos, tan pequeños que ni siquiera se pueden ver, como fibras microscópicas, células muertas de la piel y polvo. 

Esos minúsculos sólidos pueden luego ser lanzados al aire. 

Según Bouvier y Ristenpart, estas partículas germinales pueden enfermar a otros animales. 

Su trabajo también plantea la posibilidad de que esta vía de transmisión, también podría ser importante para la salud humana. Especialmente durante un brote global de un nuevo virus respiratorio. 

"Cuando te frotas la cara o te cepillas la camisa o arrugas un pedazo de papel de seda, estás aerosolizando partículas de escala micrométrica", dice Ristenpart. "Y si esa superficie había sido previamente contactada por moco que contiene virus, entonces también estás aerosolizando virus que otras personas pueden inhalar".

El equipo de UC Davis / Mount Sinai publicó estos hallazgos trascendentales en la revista Nature Communications. 

Para preocuparse

Aunque los experimentos se realizaron antes de la pandemia y con un virus de la influenza, sus resultados ahora aterrizan en medio de una acalorada disputa sobre cómo se transmite el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. 

En el centro de la controversia está el desacuerdo sobre el tamaño, el comportamiento y la importancia relativa de las gotitas que las personas infectadas emiten desde sus vías respiratorias, específicamente, si esas partículas espiratorias pueden viajar largas distancias y permanecer en el aire durante largos períodos de tiempo.

¿Qué pasa con las partículas virales que se liberan al aire a través de otras rutas: levantadas del suelo, sacudidas de una colcha, arrugadas de un pañuelo de papel sucio? 

¿Cuánto debe preocuparse la gente por eso?

La respuesta, al menos por ahora, es probablemente más que un poco, dice Richard Corsi, decano de ingeniería e informática de la Universidad Estatal de Portland, quien no participó en el estudio pero pasó décadas estudiando la calidad del aire interior. 

Observó que las personas están modificando constantemente su entorno con sus movimientos, tanto al desprenderse de la piel y la fibra de la ropa como al perturbar las nubes de partículas del suelo. 

Algunos científicos incluso han podido medir los microbios únicos que viven en estas nubes de aerosol personales. Así que no le sorprende que los virus puedan viajar de la misma manera que lo hacen otros microbios. 

Corsi: “No significa que sea la vía de transmisión más importante. Pero es una".

Eso es cierto para la influenza y también podría ser cierto para el SARS-CoV-2. 

Corsi apunta a un estudio realizado por investigadores chinos en febrero y marzo dentro de dos hospitales de Wuhan durante el apogeo del brote inicial de Covid-19. 

Ellos recogieron muestras de aerosoles de una variedad de lugares dentro del hospital y encontraron que los niveles de coronavirus en el aire eran más altos en las habitaciones donde el personal médico se cambiaba la ropa protectora. 

Los autores plantearon la hipótesis de que la fuente de estos aerosoles virales, que eran muy pequeños, de menos de 1 micrón, era el quitarse la ropa contaminada.

Esa era una suposición razonable, dice Jeffrey Siegel, ingeniero mecánico e investigador de edificios sostenibles de la Universidad de Toronto: “Ponerse y quitarse la ropa genera muchas partículas”, dice. 

Pero lo que es más importante, el estudio de Wuhan solo midió la cantidad de ARN viral en el aire y en las superficies. 

No pudo decir si esas partículas virales fueran capaces de enfermar a las personas. 

Pero el artículo de UC Davis / Mount Sinai, si bien es específico del virus de la gripe y no del SARS-CoV-2, sugiere que hay nuevos elementos a tener en cuenta.